Decomisaron media tonelada de cocaína en San Pablo y acusan a nuestro país de ser la única y mejor ruta
Con una precisión de cirujano, la policía brasileña allanó 22 viviendas que eran utilizadas por los traficantes como laboratorios, distribuidoras, oficinas y tesorerías.
En el procedimiento se incautaron de 482 kilos de cocaína de máxima pureza, así como también de un verdadero arsenal y miles de reales.
Según el jefe de los investigadores, doctor Iván Jerónimo, el operativo fue el final de una tarea que comenzó a fines de febrero con un simple dato aportado por una persona que se mantuvo siempre en el anonimato. «Estas personas no trabajaban solo aquí, eran los distribuidores de toda la región», explicó a la prensa local el jerarca.
Cuando los efectivos policiales irrumpieron en la viviendas, varias personas trabajaban en la fragmentación de la cocaína que luego sería «cortada» y repartida en distintas bocas del estado de San Pablo.
Si bien en el exitoso operativo no se detuvo a ningún ciudadano uruguayo, el vocero de la Policía explicó que la droga era de origen boliviano pero que evidentemente había ingresado desde Uruguay, «una ruta muy usada y segura para los traficantes».
La cuadrilla estaba compuesta por varias decenas de individuos que mantenían un vínculo familiar entre sí, dificultando sobremanera el accionar de la policía que no encontraba quién pudiera delatar los movimientos de la banda.
«La hermana del jefe era la novia del encargado de refinar la cocaína, esos vínculos no dejan espacios para formar soplones», explicó Jerónimo.
De las investigaciones realizadas por los norteños, se desprende la posibilidad de que la droga incautada forme parte de la tonelada que la mafia nigeriana escondía en algún rincón de Uruguay con la intención de negociarla en países europeos.
El 21 de abril, LA REPUBLICA informaba que agentes de la DEA señalaban que por cada «soldado o correo» que la policía uruguaya capturaba, la mafia nigeriana (en estos momentos la más poderosa del mundo) enviaba otros diez que pasaban todos los controles y lograban llegar al viejo continente y a Brasil.
En un trabajo conjunto realizado por policías y agentes aduaneros, se logró capturar a varias personas que estaban involucradas en el tráfico de cocaína a Europa, entre ellas, un sudafricano que residía en la ciudad de Rivera y que era el encargado de evitar los controles de salida ya que trabajaba como empaquetador en las oficinas del Correo del departamento norteño.
LA REPUBLICA, en aquella oportunidad, hizo hincapié en afirmar que la información de los investigadores norteamericanos estaba en poder de los policías de nuestro país que estaban reforzando «a rabiar» los controles en todos los puestos fronterizos y en terminales de ómnibus.
Esos mismos controles serían los que obligaron a los traficantes a cambiar la estrategia y buscar en territorio brasileño un aeropuerto que presentara ciertas «facilidades» a la hora de despachar la droga hacia Europa o bien para el consumo interno del país norteño.
La cocaína incautada, que ahora está en los depósitos de la brigada antinarcóticos de San Pablo, estaba acondicionada dentro de bolsas de nailon que eran trasladadas en modernos automóviles pertenecientes al jefe de la banda que logró escapar minutos antes de que la policía ingresara a su mansión, valorada en algo más de 3 millones de dólares y que está ubicada en una zona poco poblada de Taboão da Serra.
Dentro de la impresionante residencia, se encontraron facturas por 750 mil reales utilizados para la decoración del inmueble. Además de la droga y las boletas, la policía encontró varios maletines con fondos falsos que serían utilizados por los traficantes a la hora de embarcarse rumbo a Europa.
En el lugar donde se refinaba la droga se encontraron fusiles HK, dos metralletas, una de ellas con silenciador, una escopeta calibre 12, tres pistolas automáticas con mira láser, varios cuchillos y dos mil municiones de distinto calibre. «Las armas son de guerra, tienen un potencial muy grande y ya tenemos la información de que algunas de ellas fueron usadas en los atentados realizados la semana pasada en la capital», informó el jefe del grupo de investigadores.
También motos «uruguayas»
El reconocido piloto brasileño de motocross Milton Beccker, alias «Chunbito», fue preso por la Policía Federal en el día de ayer, en la localidad de Joinville, al norte de Santa Catarina, acusado de participar en una cuadrilla mafiosa que compraba motos robadas en Uruguay y luego las revendía en varios puntos de Brasil con boletas de compra falsificadas y precios un 30% inferiores a los que se pueden encontrar en el mercado norteño.
La investigación, que duró algo más de tres meses, permitió desbaratar la organización que contaba con al menos diez personas, cuatro de las cuales ya están en prisión.
Las 50 motocicletas contrabandeadas por el crack brasileño fueron retenidas en la jefatura de Joinville y serán utilizadas como pruebas en la audiencia penal que se llevará a cabo en el día de hoy. Según la policía norteña, «es muy posible que en Uruguay haya quedado una parte de la cuadrilla intacta y ellos también serían responsables de tráfico ilegal, falsificación de documentos, receptación y asociación para delinquir. Nos pondremos en contacto con nuestros pares uruguayos para seguir la pista de estos contrabandistas». «Chumbito», un deportista admirado y venerado por los jóvenes brasileños, conquistó 11 veces el título de campeón nacional de motocross y participó en dos ocasiones por el título mundial. *
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