La esposa de Joaquín Curi denunció a jerarca policial brasileño por intento de secuestro

Contrabandista extorsionado y De María no quieren volver a la "Isla" por sentencia de muerte de "Rambo"

Según las fuentes consultadas por LA REPUBLICA, oficiales y agentes del Penal de Libertad estaban en conocimiento de las extorsiones, ya que Joaquín Curi era sacado de su celda y trasladado a una oficina para poder solicitar el dinero vía telefónica.

El dinero que poseía el empresario no era tanto como presos y policías presumían y el mismo se iba terminando, en la medida en que la extorsión iba en aumento. Pero hubo algo que determinó que la propia familia ideara el plan que dejó al descubierto la corrupción dentro del Penal. La amenaza del capo de la cárcel «Rambo» de matar a Washington De María, compañero de celda de Curi, y «cargarle» el crimen a él si no le entregaba otros 25 mil dólares para una fuga fue la gota que desbordó el vaso.

De inmediato se procedió a informar del hecho al comisionado para Asuntos Penitenciarios, Dr. Alvaro Garcé, quien aconsejó que se siguiera adelante con el plan ideado por la familia, encargándose personalmente de informar al ministro Díaz.

Por eso se decidió aceptar un nuevo pago de 1.000 dólares, pero con la variante de los billetes marcados y la utilización de una pequeña cámara, para poder filmar la entrega en el almacén de Ricardo Sánchez, lugar que es utilizado para recepcionar los dineros que surgen de los «negocios» internos del Penal.

El procedimiento es tan usual que el propio Sánchez ofreció entregar un recibo por la suma de la cual era depositario y la sorpresa ganó a los familiares de Curi y hasta uno de sus abogados defensores cuando Sánchez dijo: «Ponelo en un sobre a nombre de (…) y nombró a un oficial de la Dirección Nacional de Cárceles.

 

Un domingo de mucha tensión

El horario de visita y la edición de LA REPUBLICA del domingo, en la cual se dejó al descubierto la extorsión, obligaron a las autoridades a tomar medidas de precaución.

De María y Curi manifestaron a jerarcas del Penal que no volverían a su celda, porque temían por sus vidas. Es que la celda que ocupa Peña Otero («Rambo») y su adláter Gustavo de Armas está separada de ellos sólo por una puerta de rejas, trancada por una cadena de bicicleta y un pequeño candado.

Si a esto se le suma la amenaza de «Rambo»: «En la cárcel mando yo, la Policía se va y no ve nada», fácilmente se puede deducir que la vida de ambos pendería de un hilo.

 

Una mujer bajo presión

En tanto en Rivera, al parecer se está muy cerca de demostrar la responsabilidad de la Policía brasileña en la muerte de Ronaldo Almeida y Leonel Ilha Da Silva, policías civiles que se encontraban separados de sus cargos. La intención del hasta hace poco delegado de la Policía Federal en Santana do Livramento, José Dinarte, de llevar bajo engaño a la esposa del empresario Joaquín Curi hacia la vecina ciudad y la reciente amenaza de que sería llevada a la fuerza, aprovechando que «tenía amigos en la Interpol», es tomado como un intento de que se detenga la investigación.

El juez de la causa, Dr. Mijhail Rottas, afirmó que el mismo Dinarte fue quien presentó la denuncia penal contra Curi, adjuntando a la misma el expediente de la Policía Federal, sin la traducción correspondiente, como parte de la prueba, contando dentro del mismo con personas que en muchos casos fueron procesadas por diferentes delitos.

El propio delegado es quien luego de los procesamientos y ante el tenor que ha tomado la situación comenzó a presionar a la esposa del empresario a través de Internet, oculto en el nombre de «José de Couve Salame [email protected]».

Pero parece que la desesperación lo llevó a cometer un grave error y fue cuando se presentó a la señora, frente al Círculo Policial, en pleno centro de Rivera y al advertir la presencia de testigos subió a su auto y escapó. En las últimas horas y demostrando un profundo conocimiento de los movimientos de la señora de Curi -estando ésta en la capital del país- la llamó a su teléfono celular para amenazarla con hacerla detener por la Policía uruguaya.

La situación decidió a los abogados de la mujer de Curi a presentar denuncia penal en contra del delegado, por lo que en el futuro, en caso de ingresar a territorio uruguayo, será detenido para responder por las acusaciones mencionadas.

En Rivera se hace cada vez más firme la presunción de inocencia de Curi sobre los delitos de coautoría de homicidio, aunque se entiende que el mismo participaba de la operativa y aparece la figura de otro delegado, éste de la Policía Civil, quien se habría hecho cargo del manejo del dinero de la organización ante la desaparición de los policías brasileños y que habría motivado la solicitud de traslado de la delegada Marcia Benini, la que habría descubierto el manejo de la organización y la participación de muchos de sus colegas, decidiendo solicitar su traslado para «evitar riesgos».

 

El poder del dinero

José Antonio Martins y Cándido Vargas Bedín aparecen claramente como los responsables de un esquema de corrupción de inimaginables dimensiones, manejándose cifras en dólares realmente escalofriantes y que habrían servido para corromper el aparato policial y de esa forma «hacer desaparecer» a cantidad de camiones con cargas millonarias en dólares.

Los testimonios de las esposas de los dos policías asesinados son elocuentes cuando declaran que fueron investigadores brasileños los que les impidieron realizar la denuncia sobre la desaparición hasta entonces misteriosa de sus esposos.

Cuando habían pasado varios días y ante su insistencia se les llevó hasta una delegacía, donde se les tomó declaración, surgiendo claramente en el expediente que las mismas fueron inducidas para acusar a quien fuera su patrón, Joaquín Curi, a pesar de la confianza que éste tenía con Almeida a Ilha, al punto de que los hacía depositarios de importantes sumas de dinero que era utilizado para sobornar a funcionarios policiales y aduaneros del vecino país. Pero ahora surge un nuevo elemento que puede ser determinante en la investigación y es la palabra de la esposa de otro empleado de Curi, Walter Ethelber Pintos, que se encuentra preso en la cárcel de Tacuarembó. La misma, que fuera abandonada por su marido que se «fugó» con una compañera de trabajo, según se supo, luego de haber cobrado una importante suma de dinero, estaría dispuesta a hablar.

De ser así, comenzaría a develarse este doble crimen y quedaría en claro qué fue lo que quiso decir el «Negro Walter», cuando en el bar de un conocido club manifestó: «Estoy por agarrar una guita grande y este hijo de puta (por Curi) me las va a pagar todas juntas», lo que quedó demostrado poco tiempo después, cuándo apareció en el mismo club con auto nuevo y novia nueva. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje