Como su novia no quería consumir pasta base por estar embarazada la mató de un disparo en la frente
Finalmente quedó aclarado el horrendo crimen ocurrido hace dos días en el barrio Maldonado Nuevo, donde una adolescente de tan solo 17 años y embarazada de dos meses, fue asesinada de un balazo en la frente por su propio novio, otro menor de la misma edad.
La jueza actuante resolvió internar bajo medidas de seguridad como «autor inimputable de los delitos de homicidio especialmente agravado» al menor de iniciales DGS que en la madrugada del miércoles ultimó de un balazo en la frente a su novia, Lisbeht Ariana Cal Medina de 17 años, quien se encontraba embarazada.
El homicida ensayó ante la Policía una serie de versiones sobre el hecho, las que paso a paso se fueron derrumbando. Habló de autoeliminación, luego del accionar de narcotraficantes, y también de un accidente. Tal cual lo adelantábamos en la edición de ayer, drogas y robos estaban vinculados en el crimen: el chico mató a su novia porque se habría negado a consumir pasta base, justamente por encontrarse embarazada de él mismo, de unos dos meses.
La infortunada jovencita recibió el impacto de un proyectil de una Magnum 357 en la frente, que le destrozó el cráneo y le provocó la muerte casi instantánea. «Fue una ejecución, el disparo fue hecho casi a boca tocante», afirmó un policía actuante en el caso. En el lugar del crimen también intentaron borrar pruebas e indicios de que allí se comercializaban drogas y se guardaban elementos robados, incluso el cuerpo fue arrastrado desde la cama por un pasillo exterior con la intención de desconfigurar el verdadero escenario. *
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