Un policía que cumplía vigilancia en local del INDA denunció robo de bandejas y se quedó sin trabajo
Como suele ocurrir en estos casos, fue la esposa del policía la que presentó la denuncia por temor a represalias. El agente comenzó a realizar el servicio 222 en el comedor del INDA del barrio Peñarol hace cinco meses y su buena voluntad y comportamiento fue muchas veces reconocida por los cientos de personas que se agrupan cada día a recibir las bandejas que sirven como sustento alimenticio en la familia.
Con visión de buen policía, el recién llegado comenzó a percibir que a pesar de que sobraban bandejas los empleados cerraban las puertas y se negaban a entregarlas a los necesitados.
Antes de denunciar la extraña actitud decidió investigar y ahondar un poco más en el manejo del establecimiento. Tamaña fue la sorpresa cuando comprobó que unas 100 bandejas por día eran «escondidas» por los empleados que luego las vendían a un muy buen precio entre comerciantes y vecinos.
El agente pidió una entrevista con el director del establecimiento pero fue recibido por la secretaria. De todas formas el hombre presentó las pruebas y se inició una investigación administrativa. Siempre según el relato de la mujer, los hechos se comprobaron y cuatro fueron la personas involucradas, entre ellas, la encargada del lugar. El local del INDA Nº 3, fue suspendido algunos días y luego volvió a trabajar de forma normal y correcta. Pero dos semanas más tarde llegó una noticia que sorprendió a varios trabajadores y en especial al agente que denunció los actos de corrupción. Según la esposa del policía, un inspector encargado del servicio 222 en dicho establecimiento, decidió excluir de la vigilancia al agente sin dar detalles del motivo.
El policía aceptó su expulsión pero pedía respuestas. Un empleado que trabaja en el INDA de Peñarol desde hace aproximadamente un año, le confió que el tema central era que por su culpa habían puesto «bajo sospecha» a la encargada del establecimiento, una mujer que aparentemente tendría una relación amorosa con el inspector.
Esto alteró de sobremanera al policía, padre de dos hijos y único sustento de su familia. Los problemas económicos y la bronca de sentirse con las manos atadas ante tamaña injusticia lo llevó a comunicarse con el Inspector Barroso, el máximo jefe del servicio 222. Según sus declaraciones, el jerarca no lo atendió y le dijo que «los problemas personales arréglelos usted, yo no tengo la culpa de que no tenga para alimentar a sus hijos o de pagarle los boletos a su hija para que vaya a estudiar. Yo no lo puedo ayudar. No tengo otro servicio para usted».
Como «manotazo de ahogado», el efectivo pidió una entrevista con el jefe de Policía de Montevideo, inspector Ricardo Bernal para explicarle su situación. Aunque la entrevista no llegó a concretarse, aseguran que el coordinador general de la Jefatura fue contundente: «Que le consigan un servicio a este hombre. Se ve que realmente lo necesita».
Lamentablemente todo esto ocurrió hace dos meses y hasta el momento nadie dio respuestas. La orden dada por el jefe de Policía no fue acatada y el agente sigue cumpliendo con su rol de policía sin el beneficio del 222.
Agotando todos los recursos posibles fue que la familia decidió dirigirse a la prensa en busca de respuestas. «No puede ser que sólo por denunciar un robo le hagan esto. Es el trabajo de él. Atrapar ladrones», dijo la mujer visiblemente molesta.
Los pasos a seguir son inciertos, no saben si pedir una reunión con el propio ministro del Interior, Dr. José Díaz o volver a intentar hablar con el inspector Bernal.
Lo cierto es que están confiados en que se hará justicia y que alguien los va a ayudar. «Tenemos un niño pequeño que tiene algunos problemas. Mi hija no tiene plata para ir al liceo, muchas veces le decimos que falte, porque realmente no tenemos dinero para el boleto», explicó la mujer.
Para colmo de males, el policía fue arrestado dos días por no haber cumplido con el reglamento de haber informado a sus superiores del robo de las bandejas. «Dicen que antes de avisarle al director del establecimiento le tenía que haber informado a sus superiores. Por eso lo suspendieron», dijo la angustiada señora.
Compartí tu opinión con toda la comunidad