La víctima no tenía nada que ver con el hurto del birrodado

Justicia por mano propia: fue a recuperar la bicicleta de su hijo menor y mató a tiros a un joven en Cerro Norte

Corría la una de la tarde del domingo, en una finca situada en Pedro Castellino 1520 esquina Ramón Tabárez. Allí se encontraba el joven de 26 años Washington Ernesto Bpussard Píriz, junto a la dueña de casa con la cual tomaba mate.

Hasta el lugar llegaron cuatro individuos en dos motos, entre ellos NGMG y su hijo de 16. Los cuatro ocupantes de los birrodados descendieron y el hombre sacó de inmediato un revólver calibre 32 y encaró directamente a la señora y al joven Bpussard. El recién llegado preguntó amenazante por un sujeto, pariente de la mujer, lo que motivó la intervención de Bpussard quien le recriminó la actitud agresiva que estaba teniendo con su vecina y además delante de varios niños que se encontraban allí. Fuera de sí, el padre del menor víctima del robo dirigió el arma a la cabeza del joven y le descerrajó un disparo. Consumado el ataque, los tres mayores y el menor se alejaron del lugar y vecinos auxiliaron al joven al que trasladaron al Hospital Maciel, en gravísimo estado en virtud de que el proyectil le había hecho perder masa encefálica. A poco de ingresar al centro asistencial de la Ciudad Vieja se produjo su fallecimiento.

Policías de la Seccional 24ª detuvieron en la noche del domingo a todos los participantes del caso, incluso al hombre que efectuó el mortal disparo. Todos fueron puestos a disposición del juez en lo penal de 16º Turno, quien ordenó que el menor de 16 años fuera entregado a su madre, en tanto el hombre declaró ayer por segunda vez en la sede penal.

 

Segunda muerte

En la zona de Tres Ombúes el barrio entero festejó con gritos y aplausos la muerte de un hombre que era odiado por proveer e incitar al consumo de pasta base a menores de edad. Alvaro Soto, de 29 años vivía en el cruce de Luis Batlle Berres y Cañas junto a su familia. Sobre el mediodía de ayer, dos hombres estacionaron una moto de alta cilindrada frente de su domicilio y llamaron a la puerta. Cuando el traficante abrió fue recibido por una lluvia de balas que impactaron en su cuerpo.

En total recibió siete balazos, según el forense, cinco de ellos mortales. Soto cayó al suelo y los asesinos desaparecieron del lugar.

Los vecinos al enterarse de la muerte del traficante aplaudieron y festejaron la noticia. La Policía intenta ahora recabar información sobre el paradero de los homicidas que fueron ovacionados por la multitud.

 

Tercera muerte

Una confusa muerte ocurrida en el cruce de Aparicio Saravia y Petrarca llevó a que la policía detuviera a dos menores de edad sospechosos de haber asesinado a golpes a Ramón Gota, un anciano de 83 años que vivía solo.

El hombre fue encontrado sin vida dentro de su domicilio presentando un profundo corte en la cabeza. Los vecinos del barrio Peñarol aseguran que vieron salir de la casa a los dos menores que ahora están detenidos. Los niños niegan la versión y afirman que sólo saltaron el muro para recuperar la pelota con la que estaban jugando. La Policía encontró un gran desorden en la vivienda pero no se arriesgaron a afirmar que se tratara de un homicidio. «El hombre pudo haber caído, ya que sufría del corazón, y se pudo haber golpeado la cabeza contra la mesa. Eso lo va a determinar el forense», explicó uno de los oficiales que trabajó en el lugar. Los vecinos, mientras tanto, aseguran que si no fueron los niños los que lo mataron, «por lo menos el desorden lo ocasionaron ellos. Aprovecharon que el pobre hombre murió para robarlo». La Policía escucha las versiones y sigue investigando. *

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