Cayeron en Argentina uruguayo y chileno señalados como "los mejores falsificadores de todos los tiempos"
Dos millones de dólares falsos fueron secuestrados por la Policía tras once allanamientos realizados en la Capital Federal y en el partido bonaerense de Morón en los cuales cinco personas fueron detenidas, entre ellas el cabecilla de la organización, y se encontró maquinaria de alta tecnología para confeccionar los billetes. Según los investigadores, que trabajaron bajo las órdenes del juez federal Norberto Oyarbide, la banda desbaratada logró confeccionar la más perfecta falsificación de dólares que circularon en el país en los últimos diez años. «La investigación se inició hace poco más de siete meses cuando se detuvo a uno de los ‘pasadores’ con un billete falso de 100 dólares y, desde allí, fuimos subiendo en la pesquisa hacia los escalones más altos de la organización delictiva», dijo el jefe de la división Fraudes Bancarios, comisario Gustavo Storni.
Durante los allanamientos, los investigadores detuvieron al cabecilla y artesano en la confección de los billetes, a quien identificaron con el alias «Víctor, el artista», de nacionalidad chilena, de 56 años, de profesión imprentero, domiciliado en Floresta. Además, fue apresado tras el allanamiento en su casa de Villa Luro el hijo de este hombre, conocido como «El Pacha», de 25 años, que fue detectado por la pesquisa como «organizador de la distribución de los billetes falsos».
Luego figuran en la lista de arrestados dos personas con altos rangos en la gavilla, uno conocido como «Pancho», argentino, de 50 años, y un comerciante gastronómico cuyo alias es «Bocha», uruguayo, de 56 años. El quinto detenido, es el «pasador» apresado hace más de siete meses con un billete falso de 100 dólares que intentaba introducirlo en un comercio minorista y, a partir del cual se ordenó la iniciación de la investigación.
La organización «celular» como la calificó el subcomisario Giufra impedía conocer, a partir de un «pasador», quiénes distribuían los billetes y, menos aún, dónde se imprimían. Los billetes se distribuían por el sistema de compra-venta, es decir que el «pasador» se los compraba a su «reclutador», a un 30 por ciento de su valor nominal, que al cambio del momento equivalía a unos 90 pesos argentinos. Los reclutadores lo compraban al «organizador» (el hijo del imprentero) a valores que iban entre un 30 y un 40 por ciento del valor. *
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