Escrito por: LUIS A. CARRO, COLONIA

La muchacha, de acuerdo a los datos que LA REPUBLICA pudo ir ordenando como piezas de un rompecabezas, concurrió a un local bailable coloniense. De madrugada, ya casi al cierre de las actividades del salón, la menor salió a la vereda al parecer porque “le dijeron que una amiga suya que estaba ahà afuera querÃa verla”, contaron los informantes.
De ahà en más todo sucedió en forma precipitada. “Subió (la chica) a una camioneta”, según algunas fuentes. Una amiga de la adolescente alertó a concurrentes al baile que “algo raro estaba pasando”. Minutos después, se ponÃan en campaña para saber si la chica habÃa regresado a su domicilio, y se enteraban que eso no habÃa ocurrido.
¿Qué habÃa pasado? De acuerdo a la información que extraoficialmente maneja LA REPUBLICA, la PolicÃa guarda en sus registros los datos que aportó la propia vÃctima y que indican que ésta fue conducida a una vivienda particular, en la zona suburbana del Real de San Carlos, donde se consumó la violación.
“Denuncia que participaron tres personas jóvenes”, señalaron las fuentes a las que acudió LA REPUBLICA. Con las primeras luces del alba, una vecina de la zona al pasar por la calle Atanasio Sierra encontró a la jovencita tirada en la cuneta, con muy notorios signos del atropello del que habÃa sido objeto.
La investigación policial, basándose en los datos que la vÃctima brindó, está ahora abocada a la búsqueda de una lujosa camioneta negra con detalles metalizados en su parte trasera. Ese habrÃa sido el vehÃculo al que subió la menor.
Todas las versiones que como un rÃo imparable circulan por Colonia, insisten en la presunta vinculación con el abuso de “personas económicamente influyentes” y hasta mencionan sus nombres.
La falta de avances en la investigación policial lleva a la población local a preguntar cada vez que el tema asoma en las conversaciones: “¿Por qué no pasa nada, por qué tanto hermetismo, si la muchacha dio hasta algunos detalles de caracterÃsticas de la vivienda donde fue sometida?”.
Colonia quiere saber la verdad, involucre a quien involucre. En Jefatura de PolicÃa, mientras tanto, haciéndose eco del tÃtulo de una recordada pelÃcula argentina, “de eso no se habla”, el silencio ya pesa mucho. *
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