La chica de 16 años, ultrajada por tres individuos, fue encontrada por una vecina tirada en una cuneta

Inexplicable silencio policial por el caso de una adolescente violada en el Real de San Carlos

La muchacha, de acuerdo a los datos que LA REPUBLICA pudo ir ordenando como piezas de un rompecabezas, concurrió a un local bailable coloniense. De madrugada, ya casi al cierre de las actividades del salón, la menor salió a la vereda al parecer porque «le dijeron que una amiga suya que estaba ahí afuera quería verla», contaron los informantes.

De ahí en más todo sucedió en forma precipitada. «Subió (la chica) a una camioneta», según algunas fuentes. Una amiga de la adolescente alertó a concurrentes al baile que «algo raro estaba pasando». Minutos después, se ponían en campaña para saber si la chica había regresado a su domicilio, y se enteraban que eso no había ocurrido.

¿Qué había pasado? De acuerdo a la información que extraoficialmente maneja LA REPUBLICA, la Policía guarda en sus registros los datos que aportó la propia víctima y que indican que ésta fue conducida a una vivienda particular, en la zona suburbana del Real de San Carlos, donde se consumó la violación.

«Denuncia que participaron tres personas jóvenes», señalaron las fuentes a las que acudió LA REPUBLICA. Con las primeras luces del alba, una vecina de la zona al pasar por la calle Atanasio Sierra encontró a la jovencita tirada en la cuneta, con muy notorios signos del atropello del que había sido objeto.

 

Buscan una camioneta negra

La investigación policial, basándose en los datos que la víctima brindó, está ahora abocada a la búsqueda de una lujosa camioneta negra con detalles metalizados en su parte trasera. Ese habría sido el vehículo al que subió la menor.

Todas las versiones que como un río imparable circulan por Colonia, insisten en la presunta vinculación con el abuso de «personas económicamente influyentes» y hasta mencionan sus nombres.

La falta de avances en la investigación policial lleva a la población local a preguntar cada vez que el tema asoma en las conversaciones: «¿Por qué no pasa nada, por qué tanto hermetismo, si la muchacha dio hasta algunos detalles de características de la vivienda donde fue sometida?».

Colonia quiere saber la verdad, involucre a quien involucre. En Jefatura de Policía, mientras tanto, haciéndose eco del título de una recordada película argentina, «de eso no se habla», el silencio ya pesa mucho. *

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