Jugadora empedernida robaba en oficina de Antel en Tarariras para probar suerte en el Casino

Colonia al borde del nocáut por ola delictiva: los vecinos se quejan y dicen que "así no se puede vivir"

«Delincuentes amparados en las sombras de la madrugada lograron ingresar a la Oficina de Correos de Colonia Suiza y se llevaron dinero en efectivo (7.000 pesos uruguayos) y una gran cantidad de estampillas por valor de $ 37.000.

El edificio se encuentra ubicado en la zona céntrica de la ciudad, y sin embargo nadie advirtió ningún movimiento sospechoso, a pesar de que los desconocidos tuvieron que forzar la puerta que da hacia la calle, ya que era la única forma posible para entrar dado que los ventanales del salón están protegidos con rejas.

De la investigación que viene llevando a cabo la Policía para dar con el paradero de los responsables del robo, surge que éstos se movieron con absoluta comodidad dentro de la oficina, a tal punto que arrastraron la caja fuerte hasta donde les quedaba «más cómodo» para destriparla.

Como por alguna razón que aún se ignora lo consiguieron ese propósito, cargaron la pesada caja en algún vehículo en el que se desplazaban y se dieron a la fuga.

Junto con el dinero y las estampillas, también se llevaron algunas órdenes de entrega de canastas con comestibles aportados por el Instituto Nacional de Alimentación (INDA) que, por única vez, estaba dispuesto que se distribuyeran en esa oficina.

Fuentes policiales dijeron a LA REPUBLICA que se sospecha que «sean delincuentes de San José» los que intervinieron en este hurto, aunque por el momento las pesquisas no han arrojado resultados positivos.

 

Otros robos y mucho miedo

Además del caso del Correo, también Colonia Suiza ha conocido en estos últimos días otras situaciones similares. Por ejemplo, tres personas jóvenes coparon la vivienda de una anciana, la ataron con cables y le exigieron la entrega del dinero que tuviera guardado. Una vez que consiguieron el botín, se marcharon sin haberle causado a la moradora de la finca ningún daño físico, como es moneda corriente en ese tipo de circunstancias.

Por otra parte, al responsable de una oficina de remates y negocios rurales le sustrajeron un revólver y según los trascendidos los ladrones se movieron «como peces en el agua», con pleno conocimiento de horarios y movimientos habituales de la víctima.

«Así no podemos seguir viviendo, esta era una ciudad tranquila y ahora todos los días nos vamos enterando de cosas tan desagradables como éstas», dijeron a este corresponsal varios vecinos consultados.

Además de expresar el creciente sentimiento de temor que los domina, los informantes comentaron «no nos va a quedar otra cosa más que empezar a poner rejas en nuestras casas, pero ¿esa es la solución?»

 

Empedernida

Una mujer de 52 años resultó procesada, aunque sin prisión, por «un delito continuado de fraude», que venía cometiendo desde hacía largo tiempo en la repartición pública en la que cumplía tareas.

Autoridades de Antel denunciaron ante la Dirección Departamental de Investigaciones que habían detectado «maniobras» de esa dama, de iniciales LMBM, con recibos de pago de facturas que se realizaban en la oficina del ente estatal en la ciudad de Tarariras. La infiel empleada no daba ingreso a algunos pagos que efectuaban los vecinos, y luego «tomaba prestado» ese dinero para dar vía libre a su pasatiempo favorito: probar suerte en el casino de la ciudad de Colonia.

La mujer fue detenida y admitió su responsabilidad en lo ocurrido. El magistrado que intervino en el caso ordenó como medida sustitutiva que la procesada no concurra durante 60 días a ningún local de la Dirección General de Casinos del Estado.

 

Se puso de moda quemar autos en la vía pública

Es motivo de justificada preocupación en Colonia del Sacramento la aparición de una nueva modalidad vandálica, que consiste en que «manos anónimas» se dedican a incendiar automóviles que estaban estacionados frente a los domicilios de sus propietarios o a muy corta distancia.

En escasos días ya ocurrieron varias situaciones de estas características, con daños totales. Los dueños de los autos aseguran no tener «ninguna explicación» para lo ocurrido. Las autoridades pudieron comprobar que, efectivamente, los focos ígneos habían sido intencionales, y los perjudicados insisten en «no tener problemas con nadie», como para haber sido objeto de una actitud vengativa.

Funcionarios policiales con amplia experiencia dentro de la institución dijeron a LA REPUBLICA que no recordaban «en años anteriores algo así» en esta ciudad, y opinaron que «o se trata del proceder de alguien con marcado desequilibrio psíquico, o hay otros entretelones de asuntos personales que habrá que ir descifrando». *

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