Uno de los agresores del hincha de Peñarol había sido procesado por pegarle a un policía hace una semana
Tanto el asesino del guarda de Coetc Héctor da Cunha, como el que hirió gravemente a German Theoduloz estaban identificados aunque faltaba la confesión. En el caso del hincha de Peñarol no hubo demasiados problemas, los hombres no demoraron en desmoronarse y confesar. Pero el caso que se asoma como «más complicado» es el homicidio. En las últimas horas se han tejido una serie de rumores que fueron creciendo con el correr de las horas. Se habla de venganzas personales, problemas de drogas y otras versiones que nadie confirmó y que varios veteranos policías calificaron de «disparates».
Lo cierto es que los asesinos del guarda de Coetc no aparecen. Aunque ayer detuvieron a dos personas, ambas con tatuajes, no se logró determinar si serían ellos los responsables del atroz crimen. «El Toco», que se presentó con su abogado en la mañana de ayer en Jefatura, es un corpulento hincha de Peñarol que aparece como el más comprometido, aunque no se descarta que sólo haya participado de los golpes y que no fuera él el que le asestó las mortales puñaladas.
El departamento de Homicidios ya detuvo a más de 15 personas pero luego de «interminables» interrogatorios todos recuperaron la libertad.
A última hora de ayer, todavía permanecían detenidas dos personas, hinchas de Peñarol que, al parecer, estarían identificadas por Natalia Dimartino, la mujer del guarda malogrado.
Los detenidos niegan haber participado de la reyerta aunque sí confesaron haber presenciado el espectáculo deportivo.
Como se recordará, Héctor Da Cunha, de 35 años, murió tras recibir seis puñaladas mientras esperaba el ómnibus en el cruce de Avenida Italia y Las Heras junto a su esposa, Natalia Dimartino, y el hijo de ambos, Damián, de 11 años.
Natalia explicó a la Policía que su marido estaba quieto sin realizar gestos ni mencionar palabra cuando fue interceptado por el grueso de la barra brava de Peñarol que lo atacó simplemente por tener un gorro del Club Cerro.
Antes de apuñalar a Da Cunha los agresores empujaron al menor y lo tiraron al piso. El hombre intentó defenderlo pero los aurinegros estaban dispuestos a todo.
A pesar del momento que le tocó vivir, Natalia concurrió a la Jefatura de Policía de Montevideo donde viendo decenas de fotografías identificó a varios de los agresores.
Los de la vereda de enfrente
Pero los primeros resultados los logró un equipo de la Brigada de Asaltos, que salió temprano en la mañana a recorrer varias zonas del Cerro con la foto del supuesto agresor del hincha de Peñarol, Germán Theoduloz. Allanaron por lo menos cinco viviendas antes de dar con el paradero del hincha de Cerro de 23 años que, cuchillo en mano, embistió contra el jovencito de 17 años.
El hombre fue detenido y mientras era trasladado a la Jefatura de Policía de Montevideo dijo que conocía a otro de los participantes y señaló el lugar exacto donde estaba escondido.
Otro grupo de la Brigada de Asaltos se encaminó al lugar señalado por el barra brava y allí encontraron al otro sujeto, un hombre de 26 años con antecedentes penales, que al notar la presencia policial intentó escapar. Una breve persecución bastó para detenerlo y luego conducirlo a la sede policial.
Los dos hombres confesaron haber participado de la agresión pero aseguraron que los tres jóvenes que vestían camisetas de Peñarol -entre ellos el herido- habían cruzado puños y piedras con la parcialidad de Cerro. Uno de los parciales del albiceleste fue procesado el viernes 3 por «desacato y agresión», ya que a la salida de un partido disputado entre Cerro y Rampla en el Estadio Luis Tróccoli había tomado a golpes de puño a un policía que tras varios minutos de intensa pelea logró reducirlo.
En el día de ayer, el juez Homero da Costa escuchó sus palabras y decidió mantenerlos emplazados bajo custodia policial hasta el día de hoy en el que serán nuevamente conducidos ante la Justicia.
Cabe señalar que en el domicilio de uno de los detenidos se encontró un cuchillo de larga hoja que podría ser el utilizado en la brutal agresión. El arma fue embolsada y entregada a Policía Técnica para los exámenes correspondientes.*
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