Pasaban sólo algunos minutos de las seis de la tarde cuando los tres niños, vestidos con túnica y moña, ingresaron al almacén ubicado a una cuadra de la Avenida 8 de Octubre. La almacenera, una mujer que montó el comercio hace ya 10 años, se encontraba tras el mostrador mientras su marido acomodaba los productos que recién habÃa traÃdo de un mayorista de la Ciudad Vieja.
Uno de los escolares caminó hacia la mujer, que con una sonrisa en el rostro lo atendió de forma muy amable. El chiquilÃn le preguntó si tenÃa alfajores, mientras los otros dos, fingiendo que miraban golosinas, caminaban hacia una pequeña puerta que separa la parte interna del almacén con la externa. La mujer caminó hacia una caja llena de alfajores y ojitos y le mostró al niño que como indeciso preguntaba los precios.
La mujer le dijo “mirá, mi amor, acá tengo otros que son más baratos”, y caminó hacia el fondo del local. Ese pequeño descuido fue aprovechado por los menores que agacharon sus cabezas y pasaron al otro lado del mostrador donde se encontraba una billetera que contenÃa dinero, documentos y tarjetas de crédito. Los escolares manotearon el botÃn y salieron corriendo rumbo a la avenida 8 de Octubre.
Los dueños del local intentaron detenerlos pero la agilidad de los menores permitió que fugaran llevándose consigo 1.400 pesos, 100 dólares, tres tarjetas de crédito y documentos personales y empresariales. La PolicÃa recorrió la zona en busca de los estudiantes pero la cantidad de niños con túnicas y uniformes hizo imposible la tarea. *
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