Cuando almorzaba en los fondos de su residencia de Carrasco le llevaron joyas por 200 mil dólares
No se escuchaba un solo ruido en los alrededores de la mansión instalada en Pedro Murillo 6028, esquina Ancona. El servicio de seguridad privada recorría en sus patrullas los alrededores del elegante barrio.
Serena, la señora de 58 años, no le dio demasiada importancia a esa ventana que había quedado abierta. Luego de ordenar el servicio al jardín, salió y se sentó a degustar un buen plato.
A las tres de la tarde ya se había deleitado con el almuerzo servido y ni se imaginó que a esa misma hora uno o más desconocidos ya estaban en el interior de su residencia, revolviendo todo con frenética velocidad.
Quince minutos después de las tres de la tarde, la señora entró nuevamente a su confortable vivienda y su fino olfato notó enseguida olores extraños. Un pensamiento partió de inmediato de sus pituitarias al cerebro: «Alguien entró a la casa».
En rápida revisión visual de las instalaciones de su hogar notó que manos desconocidas habían desacomodado algunas cosas. Pero, la ingrata sorpresa se la llevó cuando comprobó que la habían dejado desprovista de una gran reserva: sus joyas.
Tomó el teléfono y llamó rápido a la Seccional 14ª. Minutos después un oficial y dos agentes llegaron al lugar y la señora les pasó el inventario de lo que le habían llevado: un anillo de oro, un anillo de oro blanco, un anillo con esmeraldas y brillantes, un anillo con solitario de brillantes, un medio sin fin de oro, un anillo de oro con brillantes y zafiros, tres relojes de oro y de marca, cinco pulseras de oro y plata, un par de caravanas de oro con perlas, un collar de perlas con prendedor de plata y dos cadenas de oro.
Los policías quedaron anonadados y le preguntaron en cuanto justipreciaba el lote de alhajas desaparecido. La mujer, con un dejo de angustia, no supo precisarlo. «No sé, unos 200 mil dólares», habría expresado a modo casi de pregunta y sus interlocutores no supieron darle respuesta.
Del otro lado del arroyo
En tanto, prácticamente a la misma hora, un hombre de 55 años se presentó en la Seccional 24ª del Cerro y denunció que desconocidos habían entrado a su casa, en Holanda 2347 y Bulgaria, a través de una puerta lateral que se encontraba sin traba.
El denunciante dijo que los ladrones habían revisado dos roperos, de donde se llevaron 5.900 dólares y 279 euros en efectivo, además de una colección de CD y varias prendas de vestir. *
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