El capo robado o cuando João se fastidió mucho por costoso olvido de su esposa
La esposa de Arcanjo Ribeiro salió de su confortable residencia en Carrasco para realizar un trámite bancario. En la institución financiera le dijeron que el plazo del coffre-fort que había contratado estaba vencido, por lo cual tenía que renovarlo. La señora no quiso realizar un trámite adicional, por lo cual retiró las joyas allí depositadas, avaluadas en 50 mil dólares, y se las llevó para su casa.
Como tenía previsto irse con sus hijos a pasar unos días en la ciudad de Punta del Este, la mujer acomodó algunas pertenencias y ni se acordó de las alhajas. Antes de partir para la península pasó por la Cárcel Central para despedirse por unos días de su amado esposo. Joao, de pocas palabras él, le deseó a su familia que el sol la acompañara. La señora y sus hijos disfrutaron de lo lindo, hasta que el tiempo de vacaciones terminó y retornaron a Montevideo.
Cuando la mujer abrió la puerta de su casa en la calle Quijote notó enseguida que algo extraño había pasado. Al revisar el inmueble observó que una de las ventanas había sido forzada y que los desconocidos se habían llevado todas las joyas. La señora se armó de coraje y luego de radicar la denuncia en la Seccional 14ª, marchó a la prisión de la jefatura capitalina a contarle al marido lo que le había pasado. Dicen que João escuchó en silencio, que balbuceó algunas palabras ininteligibles al parecer muy duras y miró a su amada esposa con cara de pocos amigos. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad