
El episodio difundido ayer por LA REPUBLICA que se registró en el interior de la sucursal del BROU situada en General Flores y Concepción del Uruguay fue protagonizado por el dueño de una estación de servicio.
Mientras el cliente realizaba un trámite, efectuó un desafortunado movimiento y el arma de fuego que portaba se disparó. El proyectil impactó en el piso y el casquillo saltó hacia el mostrador, provocando inquietud en el lugar atestado de gente. El estampido tuvo como inmediato efecto la intervención policial y de la guardia interna, pero al ver que sólo habÃa sido el resultado de una torpeza, el caso no pasó a mayores, aunque dejó muchas interrogantes por resolver. Pese a que primó la serenidad, según dijeron varios voceros, alejando la primera información aportada, la Mesa Central de Operaciones (911) envió patrulleros al lugar que llegaron 25 minutos después. LA REPUBLICA consultó a jerarcas policiales sobre la tenencia de armas de fuego en el interior de los bancos de plaza y al respecto se dijo de que no existe una reglamentación clara al respecto. “Hay centenares de personas que tienen permiso de tenencia y porte y por tanto pueden andar por la calle, pero no podrÃa discernir si esta situación alcanza al interior de los locales de las instituciones financieras”, reconoció un jerarca.
Para el jefe de PolicÃa de Montevideo, inspector Ricardo Bernal, la vieja aspiración de que los bancos tengan detectores de metales para evitar que la gente entre armada “tendrÃa que concretarse de una vez. De esa manera, por un lado se evitarÃan accidentes y por otro se impedirÃa el ingreso de delincuentes con armas de fuego”. Bernal recordó que afortunadamente desde hace tiempo no se registran asaltos a bancos, “aunque en temas delictivos uno nunca puede echar las campanas al vuelo”, comentó.
Por su lado un inspector de Investigaciones dijo que “habrÃa que emparejar la situación para todo el mundo, con la instalación de los sensores, como ocurre en todas partes del mundo”. Todos los jerarcas consultados fueron contestes en manejar la hipótesis de una desgracia en el caso de que una banda ingrese a un banco y se tope con varios clientes armados. “Es sabido que a las personas que obtienen un permiso de tenencia y porte de armas de fuego tienen un equilibrio emocional adecuado, pero en estos casos más vale prevenir que curar”, razonó otro de los oficiales superiores.
Un jerarca de Inteligencia advirtió sobre esta situación de que hay más de 500 personas, entre empresarios, comerciantes y remeseros que habitualmente hacen sus trámites bancarios “con el revólver a la cintura”. A juicio del veterano policÃa la permisividad en el ingreso de personas armadas conlleva varios riesgos que deberÃan ser analizados. En ese sentido recordó que en caso de que se registre algún enfrentamiento quienes “quedan entre dos fuegos” son los propios empleados o funcionarios del banco, clientes que hacen operaciones de menor porte y un importante número de guardias de seguridad privados, en la mayorÃa de los casos desarmados y cuando lo están tienen órdenes de no disparar. *
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