Se desata una batalla legal para demostrar que Curi no mandó matar a los policías brasileños

Afirman que el "secretario" de la mafia de Rivera miente y está encubriendo a los capos poderosos

Es evidente y así lo determina la actual situación económica de Joaquín Curi, que no era más que un simple comisionista en medio de un «macro» negocio que estaba lejos de un esquema criminal, claro, en nuestro país. El empresario era propietario de un porcentaje del negocio instalado en el departamento de Rivera y que gira en el ramo de free-shop, actualmente clausurado por la Dirección de Aduanas. Como figura resaltable en el entorno de Curi se encontraba el ya famoso «Negro Walter», que aparecía como una suerte de secretario con bajo sueldo, aburrido, según sus propias declaraciones de ser explotado por Curi. De buenas a primeras, la suerte del hombre aparentemente cambió, llegando inclusive a hacer alardes de un dinero del cual nunca justificó procedencia y siempre aclarando que «este tipo me tira con un sueldo de hambre», de acuerdo a lo que habría manifestado en un club donde concurría con asiduidad los fines de semana. Los hermanos Bengoechea, especialmente Rafael, gerente de una importante Casa de Cambio con sucursal en nuestro departamento, aparecían como una pieza clave dentro de la organización, ya que uno era el encargado de recibir el dinero, que en importantísimas cantidades le era entregado al propio Curi para realizar las compras, proceder al pago del canon correspondiente y el otro se había sumado al entorno del empresario. Los tres, de una u otra forma, tuvieron directa participación en el doble crimen, ya que, de acuerdo a lo que consta en el expediente, Walter acompañó al sicario brasileño en todo su periplo el día del crimen, en tanto que los Bengoechea fueron el «apoyo logístico» de «Guimaraens» (que es su apodo y no su nombre), hasta el punto que, según se dijo, el mismo habría estado oculto en un apartamento en la zona del Buceo, propiedad de una persona cercana a los hermanos. En toda esta historia faltan dos personas, una es un conocido traficante apodado «Tato», que habría sido quien brindó información como para esclarecer el caso y un hombre que habría sido el gerente de una conocida firma importadora y que al retirarse de la misma habría pasado a oficiar de capitalista en el contrabando de whisky, al que por ahora vamos a identificar con la inicial de su apellido: L.

 

Una coartada que no fue

El viaje a Miami de Curi fue tomado por los investigadores como una coartada, entendiendo que el empresario se excusaría en el hecho de no haber estado en el país el día de los homicidios. Ahora, ¿es lógico que haya encomendado a un funcionario de bajo rango, con serias discrepancias con su propio patrón, la tarea de oficiar de segundo de un asesino que tiene en su haber mas de treinta homicidios?, ¿Era consciente Curi de que las muertes se llevarían a cabo en su propia casa, para que, investigación mediante, su coartada se derrumbara y él pudiera ser acusado directamente como fue, cuando si los homicidios se hubieran cometido en territorio brasileño, hubiera quedado libre de culpa en su propio país? ¿Si los hermanos Bengoechea fueron quienes acompañaron a «Guimaraens» en los días previos, siendo ambos de confianza de Curi, al punto de que le manejaban sumas millonarias, por qué no fueron ellos los que se hicieron cargo? ¿Es cierto que Curi tuvo que pagar por los robos cometidos a los embarques que iban a Pantano Grande por los policías luego eliminados Almeida y Silva, en una oportunidad 10.000 reales y en otra 50.000? Si fue así y los robos se cometían en las rutas brasileñas, para el caso de pretender «apagarlos», ¿por qué no esperarlos y concretar el crimen en el vecino país? Todas estas preguntas se las hacen los abogados de Curi que reclaman careos con los otros implicados.

 

Los camiones «fantasmas»

De acuerdo a lo que informa la Justicia brasileña, aparentemente el caso en el vecino país se habría cerrado, al capturar a dos de los distribuidores de la mercadería, dos coreanos, padre e hijo y en nuestro país al procesar a Curi, los hermanos Bengoechea y al «Negro Walter». Esto aparece como poco creíble, ya que habría que determinar la participación o no de autoridades policiales, sea federal, civil o militar, además de integrantes de la Receita Federal que permitió que durante años los camiones recorrieran miles de kilómetros de ruta brasileña, con millones de dólares de carga en su interior sin que pudieran ser advertidos. Y mucho más curioso aún es el hecho de que investigadores brasileños se atribuyeron el mérito de la investigación y llegaron a la frontera «convencidos» de la culpabilidad de Curi y hasta se animaron a señalar el galpón de la calle Uruguay como el lugar de los homicidios. Es más, se sabe que luego de la detención de los policías se anularon los embarques desde nuestra frontera, pero siguieron con los «viajes» trasladando artículos de electrónica y electrodomésticos, procedentes desde otras fronteras de nuestro país con Brasil. Esto permite pensar que habría decenas de personas interesadas en hacer desaparecer a Silva y Almeida y especialmente en encontrar un verdadero «candidato» sobre quien recayeran las culpas del doble homicidio.

 

La última: robaron el galpón de la muerte

En los últimos días se denunció un robo en el galpón de la calle Uruguay, lugar donde se descubrió asesinaron a los dos policías brasileños. En el mismo se encuentra una importantísima cantidad de mercadería que se encuentra embargada, además de una camioneta VW Kombi matriculada en Rivera. Con el uso de llaves apropiadas ingresaron al local, robaron 100 cajas de whisky además de una importante cantidad de perfumes alternativos que cargaron en la propia camioneta la cual desapareció. La tarea policial permitió advertir que se quiso simular el ingreso a través de una pequeña ventana, lo que, por el tamaño de la misma, era físicamente imposible, determinándose que se había utilizado una copia de llave. A las pocas horas se encontró la camioneta y prácticamente todo el whisky, a excepción de 7 botellas y los perfumes, deteniéndose a varias personas, una de las cuales ya fue procesada por el delito de «receptación», esperándose para las próximas horas más novedades al respecto. ¿Robo o simulación buscando alguna información?

El «Negro Walter» se encuentra recluido en la cárcel departamental de Tacuarembó, se dice que abatido anímicamente, negándose a hablar con cualquier persona que se le acerca, manifestando: «Si no está mi abogado no hablo». Pero ¿quién es el abogado? Porque es bueno recordar que hasta el momento de rectificar la declaración que había realizado en primera instancia, el asesor letrado era el Dr. Fernando Araújo, quien se hizo presente al momento de la nueva detención de Walter, encontrándose con el cambio de opinión del hasta ese momento su defendido: «No, Araújo no, quiero un abogado de oficio». Al consultar al propio Dr. Araújo, manifestó que no haría declaraciones amparándose en la ética profesional. ¿El motivo? Pueden ser varios, por ejemplo, al verse perdido no quiso generar una deuda con su familia, que es lo que manifiestan algunos, o en su defecto, que no se haya atrevido a enfrentar a su abogado al momento de cambiar su declaración por miedo a que el mismo re-preguntara y que quedara en evidencia su presunta mentira. Los hermanos Bengoechea se encuentran en la actualidad en la cárcel departamental de Rivera y no se teme por su vida, a pesar de que Rafael, como gerente de la casa de cambio, no solamente es una verdadera fuente de información, ya que manejaba los dineros de la «Conexión Rivera», sino que fue quien tuvo un contacto más estrecho con el asesino, comprándole un vehículo para que circulara, acompañándolo a conocer Rivera y eligiendo, según se dice, el lugar donde se e
nterrarían los cuerpos. El caso de Curi es diferente, ya que el propio Jefe de Policía solicitó que el mismo fuera trasladado, lo que motivó que lo alojaran en una celda de máxima seguridad del Penal de Libertad, donde prácticamente no recibe visitas y lo aleja de sus asesores legales. Al consultar al Insp. (r) Juan Carlos Soto al respecto, el mismo manifestó que había solicitado se le trasladara para proteger su vida, debido a que el caso había causado «alarma pública». Los abogados representantes del empresario encaran acciones a dos puntas: por un lado, solicitar que su defendido sea trasladado a otro centro penitenciario, ya que temen por su vida y por otro solicitar un careo entre Curi y Walter, ya que afirman que el «ex secretario» está mintiendo. *

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