Está preso el joven de 18 años que mató de un disparo a una señora en su vivienda de San José
La Jefa de Policía de San José, inspectora María Cristina Domínguez, brindó una conferencia de prensa y en diálogo aparte con LA REPUBLICA recalcó su interés en difundir la investigación que permitió individualizar al asesino en pocas horas.
Y es que en este caso quedó reflejada con toda su crudeza, la situación de inseguridad permanente en que viven hoy los ciudadanos «comunes». La población del departamento de San José, con razones más que fundadas, se siente permanentemente amenazada, a la vez que vulnerable, ante los ataques de la delincuencia. La problemática empeora porque en un alto porcentaje, los autores de los delitos son inimputables.
El hecho concreto del asesinato de esta mujer, ocurrió en una zona apartada de la ciudad, conocida como el «Camino de la Aviación». La víctima era Elena Pérez Damiano (69) y se encontraba en su casa junto a una nieta, que había ido a dormir con ella para acompañarla esa noche. La nieta, única testigo del crimen, relató que sobre 01:45 escuchó un grito y acudió a ver qué sucedía. En el comedor, bajo la venta, estaba su abuela caída sobre un charco de sangre que manaba de su cabeza. La reconstrucción teórica del caso, es que la anciana escuchó ruidos en el patio de su casa y fue a ver qué sucedía. El asesino la vio y le descerrajó un tiro prácticamente a quemarropa. La intención del homicida era robar la vivienda. Cuando la nieta encontró a su abuela, intentó primero pedir ayuda por teléfono, pero el aparato no funcionaba, ya que el delincuente había cortado el cable de la línea por fuera. La muchacha entonces tomó su moto y lo más rápido que pudo fue hasta la ciudad a pedir ayuda. Una ambulancia acudió a buscar a la anciana y la llevó, ya en estado de coma, hasta el sanatorio local. Pocas horas después fallecía. La justicia ordenó la autopsia del cuerpo. La policía atrapó a dos sospechosos y la Justicia, representada por la jueza subrogante doctora Fernanda Morales, sentenció que Cristian Edgardo Gutiérrez Rivero, de 18 años, era culpable. Fue procesado y enviado a prisión por «homicidio especialmente agravado». El otro detenido, de 24 años y también con antecedentes, recuperó su libertad al comprobarse que no estuvo en el sitio de la tragedia. El joven asesino dijo que acudió solo a la finca con fines de robo. En sus declaraciones agregó que asustó a los perros con una chumbera y que el disparo a la víctima fue por accidente ya que le apuntó con la chumbera adaptada a rifle y se le escapó un tiro. Enseguida le contó lo sucedido al «compañero» antes mencionado y decidió «tirar el arma a las aguas del Río San José, desde el puente ubicado sobre la ruta 11″. *
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