El contador que estafó a comerciantes de la ciudad de Colonia estaría radicado en Chile
La maniobra, sobre la cual LA REPUBLICA anticipó información en ediciones anteriores, se venía llevando a cabo en la mayoría de los casos desde hace tres años y de acuerdo a las primeras investigaciones practicadas, rondaría los l00 mil dólares, aunque se estima que ese monto podría ser mucho mayor.
El hecho quedó al descubierto cuando inspectores de la DGI visitaron a estos comerciantes afectados y les informaron que estaban atrasados en los pagos al organismo recaudador. «Nosotros teníamos recibos que nos daba el contador, como que todo estaba al día», explicaron varias fuentes consultadas por este corresponsal.
Al constatarse la irregularidad, intentaron ponerse en contacto con el Estudio Contable Paulsen, pero no pudieron localizar a su responsable, Alfredo Paulsen, quien a esa altura de los acontecimientos ya había abandonado el departamento y el país.
Desde entonces, la Policía no ha podido dar con su paradero. En Colonia arrecian las versiones que indican que Paulsen estaría radicado en Chile, donde vive su padre, pero aún no ha sido posible obtener la confirmación oficial de la especie. Lo único concreto, en cuanto a la precipitada huida del profesional, es su automóvil que quedó abandonado en la vía pública, en pleno centro de esta ciudad, y su oficina y su domicilio particular cerrados a cal y canto.
Un duro golpe para las empresas
Los comerciantes perjudicados debieron renegociar sus involuntarios adeudos con la DGI, y en algunos casos se sabe de establecimientos que cerraron definitivamente sus puertas porque «no pueden hacer frente a ese imprevisto económico», explicaron los informantes. Entre la extensa nómina de víctimas del contador figura una confitería y restorán céntrico, propiedad del actual secretario de la Juventud de la Intendencia de Colonia, Ricardo Mario Planchón. Otros comercios giran en los rubros de fotografía, óptica, electrodomésticos, distribución de alimentos y farmacia.
Paulsen tenía –hasta que estalló este escándalo– una pública notoriedad por su vinculación a instituciones de servicio y al deporte. Cabe recordar, en este último aspecto, que fue dos veces presidente de un club de fútbol local y en el ejercicio de esa actividad llevó jugadores colonienses a practicar precisamente en instituciones chilenas. También en las últimas elecciones había acompañado a dirigentes departamentales del Partido Colorado. Esta estafa trajo al recuerdo de los colonienses otra perpetrada años atrás por la entonces Oficina de Trámites Díaz y González, que dejó en esta ciudad un tendal de damnificados. *
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