
El polÃgrafo estaba en un oscuro rincón de uno de los galpones que guardan la mercaderÃa que ingresa al paÃs de forma ilegal. Era la única caja que estaba fuera de un contenedor y no tenÃa ningún papel o documento que identificara al dueño de la extraña importación.
A pesar de las averiguaciones realizadas por los agentes, sólo se logró ubicar a un empresario, que aparentemente podrÃa estar involucrado en el ingreso del aparato de origen ruso a territorio uruguayo. Lo que resultó extraño fue que cuando la PolicÃa llegó al edificio de Aduanas fueron informados que no eran ellos los que iban a investigar el caso, que habÃa tomado el mando “Inteligencia Militar” y que serÃan “ellos” los encargados de dilucidar el misterio. Algunos jerarcas policiales se mostraron sorprendidos y algo molestos por la decisión, pero acataron la orden en silencio.
En Uruguay no son muchos los detectores de mentira que existen. Sólo una compañÃa privada de poligrafistas presta sus servicios en nuestro paÃs, sin contar por supuesto los polÃgrafos con que cuenta la PolicÃa.
En Estados Unidos y en Europa, e inclusive en México y Brasil, los detectores de mentiras son usados en programas televisivos de entretenimiento donde el invitado debe someterse a las preguntas del público siendo testeado por un poligrafista.
Pero aquà siempre fue muy resistido. En un documento con fecha 19 de marzo del año 2002, obtenido por LA REPUBLICA, el propio director del DOE, comisario inspector Roberto de los Santos, negaba la eficiencia del aparato cuando todavÃa se desempeñaba como jefe del Departamento de Inspección Pericial. Al ser consultado por el Ministerio del Interior por la eficiencia del detector, De los Santos redactó un informe donde decÃa que “en estudios referenciales realizados por el FBI de los Estados Unidos, por la BKA de Alemania y por el OIPC Interpol, se desprende que el ‘test del polÃgrafo’ no arroja resultados determinantes”.
También explicaba que “técnicos y cientÃficos extranjeros han llegado a la conclusión de que la detección de una mentira no implica necesariamente alcanzar la verdad de los hechos en una investigación criminal. En definitiva el test poligráfico no cuantifica situaciones intermedias, teniendo en cuenta que ‘una mentira a medias no necesariamente constituye la mitad de la verdad’”. Y continuaba diciendo que “se han constatado casos investigados en que personas culpables de un hecho delictivo habÃa pasado la prueba del polÃgrafo sin alteraciones. En contrapartida, otras personas inocentes no habÃan podido pasar la prueba con aprobación”.
No obstante hoy por hoy, el perito crimianilista Roberto De los Santos -ya cabeza del DOE-, cambió radicalmente su parecer y aprobó el uso del polÃgrafo en el resonado caso del presunto asesinato del agente Fernánez. Una decena de policÃas de distintas seccionales “desfilaron” por el sillón polÃgrafo sin resultados certeros. Uno de los sometidos al test dijo a LA REPUBLICA que “se gastó una fortuna en testearnos y yo embromaba a la máquina”.
Pero para Aduanas e Inteligencia Militar el funcionamiento es lo de menos. Ahora lo único que les interesa es ubicar al dueño del aparato ingresado de forma ilegal, que al saberse descubierto desapareció sin dejar rastros. *
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