Piden el procesamiento de la madre de la niña de 12 años que, drogada, tuvo sexo con su vecino

El caso del que diera cuenta oportunamente LA REPUBLICA, de la niña de 12 años que habría sido sometida sexualmente semanas atrás en alguna zona de Maldonado, cuando luego de salir hacia la escuela desapareció por casi dos días, se aclaró con la remisión de un hombre a la cárcel por el delito de atentado violento al pudor, pero ahora resulta muy comprometida la situación de su propia madre.

Como se recordará, el estremecedor caso quedó al descubierto luego que el pasado martes 22 de noviembre, cuando la menor salió en bicicleta desde su casa del asentamiento Kennedy hacia la Nº 21 (barrio San Rafael de Punta del Este), no fue ni al centro de estudios ni retornó como habitualmente a su casa.

Recién al otro día apareció deambulando a algunas cuadras de la costa de la playa Brava de Punta del Este, supuestamente bajo los efectos de algún tipo de droga o alcohol, que no le permitieron siquiera recordar más tarde lo que le había ocurrido durante la noche.

Sin embargo, se pudo comprobar que todo aquello había sido una «diablura» de niños, ya que la justicia pudo establecer que esa noche la menor no había sido violada por una o más personas y mucho menos en forma reiterada. Acaso algo había pasado pero con alguien que la niña conocía desde hacía bastante tiempo, y de alguna manera en forma consentida.

Desde un primer momento los peritajes establecieron que la menor ya había mantenido relaciones sexuales antes de su desaparición y posterior aparición deambulando por las calles. Ella misma citó a algunas compañeras de la escuela y dio otros testimonios, pero resultaba extraño que no mencionara a ningún varón, menor o adulto.

Paralelamente a las investigaciones que llevó adelante la justicia, la niña pasó a ser atendida en su propio hogar por un equipo multidisciplinario al igual que sus padres, integrado por médicos, una siquiatra infantil y una asistente social. Allí paulatinamente comenzaron a surgir otros elementos que, en realidad dejaron en un segundo plano lo de la desaparición de su casa con unas compañeras de clase.

Todo comenzó a girar en su propio entorno barrial, donde finalmente se detuvo a un hombre de poco más de 40 años, quien acorralado por las pruebas terminó admitiendo que desde tiempo atrás mantenía relaciones con la menor, aunque insistió en que nunca lo hizo por la fuerza, que era una relación consentida.

El hombre que resultó ser un ex vecino de la familia de la niña, fue remitido a la cárcel imputado de un delito de «atentado violento al pudor».

 

Su madre en la mira

A pesar de que el estremecedor caso por un lado quedó aclarado, por el otro surgieron acusaciones contra la progenitora de la niña, en medida que el fiscal doctor Gustavo Zubía entiende que ha incumplido con sus obligaciones de cuidar a su hija. El argumento del fiscal es que la mujer incurrió en el delito de omisión de acuerdo a lo previsto en el artículo 279º del Código Penal que reza: «el que omitiere el cumplimiento de los deberes de asistencia inherentes a la patria potestad poniendo en peligro la salud moral o intelectual del hijo menor será castigado con tres meses de prisión a cuatro años de penitenciaría».

Zubía se ha caracterizado por otros alegatos en el mismo sentido, como forma de demostrar las responsabilidades penales de los padres que no protegen la integridad de sus propios hijos. *

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