La Policía ve mucha fantasía en el "secuestro" de Marcelo Borrat
El periodista radial pidió apoyo a APU, que emitió un comunicado en el que repudian el secuestro y lo calificaban como el atentado «más vil que se ha visto en años».
Borrat realizó la correspondiente denuncia ante la Policía que de inmediato se puso a investigar. Los arañazos que tenía en la cara perecían indicar que sí había existido algún tipo de agresión, aunque la historia «fue demasiado fantástica», de acuerdo con las fuentes de la investigación. Según la versión del periodista, caminaba tranquilamente por el cruce de las calles Cavia y Berro, cuando fue cercado por tres hombres enmascarados que lo amenazaron, lo encapucharon, y bajo amenazas con un arma de fuego con silenciador lo obligaron a subir a un auto Fiat Uno rojo con vidrios negros. Casi sin pronunciar palabras, los presuntos secuestradores lo llevaron a una playa en la zona de Carrasco mientras en el interior del automóvil lo golpeaban salvajemente. Según lo relatado por Borrat a LA REPUBLICA, antes de retirarse los matones le dijeron que le iban a hacer un «Ta-Te-Ti» en la cara y que tenía que destruir la grabación de la llamada telefónica donde su socio, el coconductor del programa «Juramento Hipocrático» lo obligaba a dejar de leer por cuarta vez consecutiva un comunicado sobre la situación de TV LIBRE. Empero, en el informativo central de Canal 10, Marcelo Borrat, desvinculó al que era su coconductor, Gustavo Martínez, y apuntó sus baterías directamete hacia la dirección de la radio AM LIBRE y al Multimedio Plural. Continuando con su relato, el periodista dijo que después de amenazarlo, los encapuchados lo obligaron a que entrara al agua y volvieron a increparlo por la grabación, «mirá que si no te matamos», asegura que dijeron los encapuchados.
Según Borrat, salió del agua maltrecho y radicó la denuncia correspondiente ante la Seccional 14ª de Carrasco, tomando intervención la 10ª de Pocitos. La Policía comenzó a investigar el hecho, aunque ya en un primer momento dejaron en claro que «algo así es muy fácil de simular, son cosas que las tomamos con pinzas; todo tiene que ser investigado muy a fondo». «Las marcas en el rostro son leves, parecen arañazos, y la verdad pareció un poco de fantasía en sus dichos», explicó a LA REPUBLICA un jerarca de Jefatura. Sin embargo, Borrat entendió que las heridas fueron importantes, ya que se presentó ante los canales de televisión con todo su rostro cubierto con grandes vendas en sus mejillas que impedían observar la entidad de las presuntas lesiones.
«Seguiremos investigando como corresponde, pero el juez Homero da Costa fue claro: simplemente se dio por enterado y si surgen novedades hay que hacérselo saber», agregó el jerarca consultado. Para finalizar, la fuente policial dijo que «ni siquiera precisó el lugar exacto donde lo abandonaron, algo que para el estudio de Policía Técnica es fundamental». En cuanto a las marcas en el rostro dijo que «él aseguraba que eran cortes, pero el forense sólo vio roces leves». Otro punto que sembró dudas en los investigadores es que el periodista aseguraba que lo habían secuestrado por varias horas, aunque luego, sacando cuentas con la Policía, se dio cuenta de que fueron sólo 20 minutos.
En horas de la tarde de ayer, Marcelo Borrat fue recibido por el ministro del Interior, José Díaz, quien dispuso una guardia personal para el periodista hasta que «las aguas se calmen». El caso quedó en manos del Departamento de Inteligencia, el que una vez culminadas las averiguaciones deberá dar parte a la jueza doctora Anabella Damasco. El doctor Homero da Costa, en tanto, sólo tomará parte, si el caso es aclarado por efectivos policiales de la Jefatura de Policía de Montevideo. *
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