Transportistas salvadoreños, preocupados por ola de violencia

Empresarios salvadoreños de microbuses de transporte se declararon este miércoles acosados por las pandillas que les exigen el pago de un «impuesto» para no exponerse a asesinatos, de los que fueron víctima más de 60 empleados del sector en lo que va del año.

«Es una situación difícil a la que el sector de microbuses nos estamos enfrentando, las pandillas nos están acosando a diario en la mayoría de rutas para que les paguemos ese ‘impuesto’, de lo contrario estamos expuestos a que maten a los motoristas o los cobradores, esto debe de pararse ya», reclamó Catalino Miranda, presidente de la mayor gremial del sector.

Miranda, presidente de la Federación Cooperativa de Transportistas Salvadoreños (Fecoatrans), señaló que las pandillas han llegado a los niveles en que les han establecido a los empresarios de distintas rutas «una cuota mínima» de pago de entre uno y dos dólares por cada microbús.

El pasado lunes un chofer y un cobrador fueron asesinados por pandilleros, poque rehusaron pagar el «impuesto», y el martes fue asesinado otro conductor.

«No sabemos qué hacer con los pandilleros, no podemos estar pagándoles, eso son pérdidas para nosotros, pero no queremos que estén matando a los empleados, nos sentimos acorralados y por eso demandamos de la policía más seguridad», aseguró un representante de los empresarios de microbuses de la ruta 6 que prefirió el anonimato porque «puedo tener represalias de las pandillas».

Según estadísticas que maneja Fecoatrans, entre enero y julio pasados, 60 empleados del sector de microbuses de transporte colectivo fueron asesinados por miembros de pandillas por haberse negado a pagar el ‘impuesto’.

Miranda, que también es presidente de la cooperativa de microbuses de la ruta 42 una de las más grandes del país y que viaja entre San Salvador, Santa Tecla y Zaragoza (ambas en el oeste), aseguró que la empresa «se ha visto obligada» a contratar un servicio de seguridad privada para evitar los asaltos y el riesgo de muerte de motoristas o cobradores.

«Nos hemos visto obligados a eso (la seguridad privada), la policía no resuelve, y no queremos estar pagando o estar expuestos a ser asaltados por esa gente (los pandilleros) que han visto en el cobro de esas cuotas una manera de hacerse de dinero», señaló Miranda.

La ola de violencia que abate a El Salvador dejó un promedio de 12 homicidios diarios en julio pasado, superando el registro de 11 defunciones por día de junio anterior.

En 2004, 2.740 personas perdieron la vida violentamente, lo que supone una tasa de 41 homicidios por cada 100.000 habitantes y convierte a El Salvador, en uno de los países más violentos del continente. *

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