Del robo de ganado y faena clandestina a las pistas secretas de narcotraficantes
Esa es la fotografía de la franja fronteriza en Cerro Largo con el Brasil, donde además de los delitos que se constatan en territorio uruguayo se suman otros que tienen en más de una oportunidad, nexos operativos para la fuerza policial de nuestro país, pero que se cometen en jurisdicción norteña. Y en este sentido en los últimos meses se han registrado cuatro copamientos con rapiña -tres de ellos en perjuicio de locales de cambio de moneda y otro en el domicilio de un conocido empresario- en la localidad de Aceguá (lado brasileño).
Este tipo de episodios llevan a montar vastos operativos que involucran tanto a la policía brasileña como a la de nuestro país teniendo en cuenta que en el caso de la citada localidad, la población está «mimetizada» y la divisoria territorial la constituye únicamente una calle. «Los delitos no tienen frontera» indicó a LA REPUBLICA, el jefe de Policía de Cerro Largo, al destacar las acciones que se llevan adelante con sus pares norteños, fundamentalmente vinculadas al intercambio de información y a la coordinación de tareas. El inspector general (r) Santiago Bitavarez admitió la falta de recursos para combatir una modalidad delictiva organizada en la región pero no obstante ello «estamos optimizando nuestras posibilidades de represión y prevención con patrullajes permanentes de los efectivos a caballo y en vehículos automotores por la zona rural del departamento», sostuvo.
Es de señalar que Cerro Largo cuenta con algo más de 180 kilómetros de límite territorial con Brasil donde 50 de ellos son «frontera seca», haciendo que la permisividad para la incursión delictiva sea mayor y más difícil de contrarrestar para una fuerza policial que no supera los 600 funcionarios que se distribuyen en el quehacer administrativo de Jefatura y en las 17 comisarías.
Entre los delitos más comunes en la frontera, está el contrabando de ganado y abigeato y en este sentido la Policía ha logrado desbaratar verdaderas organizaciones dedicadas a este tipo de ilícitos.
Se han incautado cientos de lanares, vacunos y equinos ingresados violando los controles aduaneros de la frontera.
Una alta fuente policial confió a LA REPUBLICA, que otro de los temas preocupantes es la faena clandestina, ya que existe un «modus operandi» muy particular. «Por la noche matan los animales, los dejan al costado de algún camino y al otro día un vehículo se encarga de levantarlos para su faena en algún lugar más seguro», sostuvo el informante.
Mientras tanto en lo que puede definirse como una «lucha frontal», la Policía es inflexible con el ingreso de bebidas alcohólicas.
Permanentemente se realizan operativos de incautación de este tipo de mercadería ya superando los mil litros decomisados en los últimos tres meses. Y aquí queda en la desnudez otra realidad: la vulnerabilidad de los controles aduaneros. Las incautaciones las realiza la Policía en distintos controles de ruta cuando ya la carga está llegando a Melo, perfectamente disimulada y acondicionada en las bodegas de algunos ómnibus de línea que cumplen la frecuencia entre esta ciudad y Aceguá o Yaguarón.
LA REPUBLICA consultó al sub jefe de Policía, el comisario inspector Julio Lemos Portela, quien admitió que «estamos sumamente preocupados por el abundante ingreso de bebidas alcohólicas al departamento y sobre esto somos absolutamente férreos porque no solamente se perjudica la economía del país, sino lo más grave es el deterioro de la salud de nuestros jóvenes que se exponen al consumo de estos productos». Para el jerarca «la incidencia negativa que tiene en los consumidores de la «caña blanca», común en nuestra sociedad, supera en algunos casos los nefastos efectos de algunas drogas». A propósito del tema drogas, las jerarquías policiales reconocen las dificultades operativas para contrarrestar el narcotráfico, cuando éste se realiza vía aérea por ésta zona del territorio nacional. No obstante en los últimos tiempos se han establecido una serie de controles que han llevado a la detección de algunas pistas clandestinas de aterrizaje que vienen siendo permanentemente vigiladas.
Finalmente y en relación a los medios humanos para combatir el delito en Cerro Largo, se definen como «notoriamente insuficientes».
Otra alta fuente policial reconoció que «como consecuencia de la mala administración del anterior gobierno, la Jefatura de Cerro Largo perdió 72 vacantes que fueron trasladadas y llenadas en los departamentos de Montevideo y Canelones». Hoy la jefatura tiene 17 vacantes de personal subalterno y ya se han inscripto a concurso alrededor de 600 ciudadanos. Si volvieran los cupos a su lugar de origen la fuerza efectiva policial en este departamento se incrementaría en un centenar de funcionarios». *
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