El caso de los hermanos Beltrán provoca un sismo en la ciudad de Rosario

"Confiesen, tenemos a sus mujeres lastimadas a golpes en la comisaría"

En una carta pública, Ramón Aníbal y Carlos Artigas Beltrán acusaron a la Policía de hacer un montaje para incriminarlos. En el caso de Ramón le dijeron que su esposa, que tiene un tumor en la cabeza, estaba presa en la Seccional 6ª de Colonia Valdense, y que le habían dado cinco ataques por los golpes recibidos.

En lo que respecta a Carlos, denuncia que su confesión obedeció a la presión ejercida por los oficiales que le aseguraron que sus hijos la iban a pasar peor, ya que también estaban detenidos en citada comisaría.

Los reclusos aseguran que presentaron varias denuncias en el Juzgado de Rosario contra la Policía por permanentes amenazas, abuso de funciones y robo de cosas propias, pues los uniformados entraban a sus casas y se llevaban lo que querían. «Fuimos torturados en la Seccional 2ª de Rosario por el propio subjefe de Policía, el director de Seguridad y un oficial de apellido Andino», agregan en su carta.

Ramón relata: «Cuando me dijeron que mi mujer se estaba muriendo en la comisaría, las fuerzas me abandonaron y les pregunté qué debía hacer para poder verla». Fue entonces que el subjefe le respondió: «De vos depende la vida de tu señora, si vos te hacés autor, yo doy la orden de que la lleven a un médico y la pongan en libertad».

Tras ello, llegaron a la comisaría el director de Seguridad y el oficial Andino que se sentaron junto al subjefe, frente a los dos hermanos, para «explicarles» lo que debían decirle al juez.

«Una vez que declaramos y nos hicimos cargo de dos copamientos, quedamos a la espera de la resolución del juez. Pero, para nuestra sorpresa, cayó el jefe de Policía, quien mantuvo una reunión a puertas cerradas con el magistrado durante una hora y media. Cuando salieron nos informaron que íbamos a la cárcel por dos asaltos y tres crímenes. No lo podíamos creer y hasta nos olvidamos del dolor que estábamos padeciendo por las torturas a las que fuimos sometidos».

«Nos llevaron al Penal de Libertad y pedimos asistencia médica porque los dos estábamos orinando sangre por las palizas, pero nadie nos atendió. El único que nos prestó ayuda fue un recluso que con algunas tiras de algodón nos auxilió».

LA REPUBLICA comprobó que los propios reclusos del Sector D del Penal escribieron una carta, firmada por todos, y se la enviaron a la Junta de las Organizaciones No Gubernamentales para que elevaran la denuncia al Ministerio del Interior.

«Señor Presidente de la República, señor presidente de la Suprema Corte de Justicia y Señor Ministro del Interior, pedimos que se nos haga justicia, somos inocentes. Agradecemos a todos los vecinos de Rosario por todo el apoyo humanitario para nuestras familias y nosotros. Los hermanos Beltrán». *

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