En Rivera más de 20 crímenes continúan impunes

Historia del padre que buscó a su hija perdida y ahora está tras sus asesinos

El día 21 de setiembre de 2003, Natalia salió de su casa para concurrir a un festejo de la «Semana Farroupilha», que se llevaba a cabo en el Parque Internacional, desde donde, se sabe, se retiró a las 21:30 horas, para dirigirse a la casa de su padre, adonde nunca llegó.

El mismo oportunamente informó a la Justicia, que la joven concurriría a su domicilio, a los efectos de retirar un dinero que le serviría para comenzar un negocio propio.

Las horas fueron pasando, y la preocupación aumentando, y su padre comenzó a buscarla en casa de sus amigos, hospitales y comisarías, lo que no daba los resultados esperados, por lo que el mismo comenzó a pedir información fuera del país, lo que también dio resultados negativos. Era frecuente ver a Jorge Merladett en los programas de televisión pidiendo información que contribuyera al hallazgo de su hija, comenzando a recibir alguna información, hasta ahora no confirmada de que la infortunada joven habría sido subida a una camioneta en la línea divisoria, lo que aparentemente fue ignorado por la Policía de Rivera y Santana do Livramento.

 

Hallazgo y ADN

La búsqueda se realizó de a ratos y fue así que mediante denuncia se concurrió a un terreno existente a 300 metros de la casa de Jorge Merladett, donde fueron encontrados un cráneo y un fémur, los que fueron sometidos por la Justicia uruguaya a un examen de ADN, el que dio como resultado que los mismos pertenecían a la joven. Con los resultados a la vista, el padre de la misma se manifestó con dudas al respecto del resultado, entendiendo que era prácticamente imposible que un cuerpo apareciera con sus huesos limpios con tan sólo dos meses a partir de su desaparición, lo que no significa un estimativo de su fecha de fallecimiento. Se manejó la posibilidad de que perros callejeros y alimañas hubieran hecho su obra, pero eso fue cuestionado por Merladett, quien solicitó a la justicia brasileña un nuevo examen. Luego de una penosa espera, el segundo examen dio el mismo resultado y la carátula cambió por homicidio. Es evidente que en la frontera más atípica del mundo, donde cruzando la calle uno ya sale del país y queda fuera del alcance de la Justicia, las investigaciones llevadas adelante por la Policía uruguaya se topen con el mutismo total y hasta la indiferencia de las autoridades brasileñas. De acuerdo con lo que se sabe, el último que habría visto a la joven con vida habría sido su novio, sobre el cual, Jorge Merladett apunta todas sus sospechas. En declaraciones a la prensa brasileña manifestó: «Yo les avisé varias veces que revisaran las declaraciones del novio de mi hija y me dijeron que había que seguir las reglas. Y yo me pregunto ¿cuáles son esas reglas?, lo único que yo sé es que mi hija está muerta y que tal vez fue asesinada, vaya a saber de qué forma y hasta ahora no apareció ningún responsable». Merladett, un pequeño productor y mecánico del departamento, ha invertido dos años de su vida, primero en la búsqueda de su hija, y a partir de ahora en procura de saber quién, cómo, cuándo y por qué, terminaron con la vida de su hija. «Espero que las policías de Rivera y Livramento algún día me puedan dar respuestas a tantas preguntas», finalizó diciendo. *

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