Entre el robo de ganado y la caza de brujas que se desató en la frontera
En los últimos días se dieron a conocer detalles de un procedimiento realizado en la zona de Masoller, en un establecimiento ubicado en territorio salteño, donde policías riverenses armados a guerra rodearon un establecimiento agropecuario, donde, de acuerdo con informaciones recabadas por los efectivos, habría una gran cantidad de ganado de contrabando. Los integrantes del grupo familiar fueron tratados como delincuentes por el personal de Dicose (Dirección de Contralor de Semovientes) y de la Bepra, manejándose incluso, en forma extraoficial, la información de que los autores del doble crimen de La Rosada, estarían refugiados allí. De los delincuentes ni rastros, pero se interdictó una gran cantidad de ganado, a saber, 70 terneros, 2 toros y 42 vacas. El hecho es que, días después, el propietario, se presentó ante la Justicia, con la documentación que acreditaba la procedencia del ganado, el cual había sido adquirido en diferentes ferias rurales, coincidiendo las marcas, de acuerdo al detalle de las guías correspondientes, solicitando la liberación del ganado, y denunciando además los malos tratos recibidos por los efectivos actuantes. El caso, si bien está siendo diligenciado por el juez de Feria de Rivera, está bajo la órbita de la Justicia salteña, la que resolverá en consecuencia, no solamente ante el levantamiento de la interdicción de su ganado, parte del cual aún está bajo la órbita judicial, sino que también en la presencia de efectivos policiales riverenses en el departamento vecino. En medio de todo, quedan las dudas alrededor de la actuación de los funcionarios de Dicose, Bepra, y hasta de algún escritorio rural, nada de lo cual aún pudo ser comprobado, a pesar de que varias son las personas que han declarado ante la sede penal de la calle Sarandí. *
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