Un uruguayo cumple condena sólo de noche para que de día pueda trabajar
Esta pena adoptada por la Cámara de Apelaciones de la ciudad de Rosario le permitirá mantener su trabajo, un elemento que los magistrados consideraron decisivo al evaluar su situación personal. El uruguayo, de 40 años, que se dedica a trabajos de electricidad y plomería, es el único sostén de su familia, compuesta por su pareja y dos hijos en edad escolar.
Según un informe publicado por el diario Clarín, el juez Antonio Ramos lo había condenado en primera instancia a dos años y seis meses de prisión efectiva por robo calificado por el uso de arma en grado de tentativa.
Pero ahora, el tribunal de apelaciones (Sala, en Argentina) dispuso que se presente todos los días a las nueve de la noche en una comisaría, recuperando la libertad a las seis de la mañana del día siguiente. El procedimiento se repetirá durante 60 días corridos.
Además, el uruguayo tendrá que cumplir otros seis meses con libertad asistida y el resto en libertad condicional hasta que venza la pena.
El lugar en que se presentará cada noche será acordado con el juez de la sentencia, aunque es probable que sea alojado en la comisaría más cercana a su domicilio.
En 1999 el imputado, que estaba armado con un cuchillo, intentó robarle en la calle la billetera y el reloj a una persona, pero lo agarraron unos policías. Como no pudo consumar el robo, y su único antecedente hasta ese momento era una pelea callejera, la Justicia dictaminó una condena de dos años y medio de prisión efectiva.
Sin embargo, el Tribunal de Apelaciones en lo penal, con dos votos a favor y una abstención, resolvió esta salida novedosa.
Uno de los ministros que votó a favor, Ernesto Pangia, dijo que la reclusión en una cárcel debería aplicarse para aquellos casos extremos de personas que no puedan vivir en sociedad. Este no era el caso. El juez de alzada reveló que en los diálogos que mantuvo con el imputado causó una excelente impresión, dando amplias muestras de readaptación. Pangia consideró que detenerlo significaría un retroceso en su situación, además de un irreparable perjuicio material y moral que lo arrastraría junto a su familia a un descalabro patrimonial y psíquico. *
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