A un año del crimen de un productor rural, en Paraje Concordia, no hay pistas firmes
El 29 de marzo de 2004, Juan Andrés García Rodríguez, productor rural afincado en Paraje Concordia próximo a Colonia Suiza fue encontrado sin vida en su establecimiento. Había sido ultimado a balazos, para robarle dinero.
Desde entonces, y a pesar de que la Policía detuvo a algunos sospechosos, el caso sigue marcado por la más absoluta impunidad.
Los hijos de García Rodríguez Ana María, Sonia, Juanita, Andrés y Juan Atilio hicieron llegar a LA REPUBLICA el texto de una carta pública por ellos redactada, en la que indican: «En medio del dolor por la irreparable pérdida, hemos estado permanentemente preocupados por la investigación en procura de justicia».
«No hemos salido con pancartas», dicen, «no hemos hecho marchas, hemos tratado de molestar lo menos posible.
Tanto es así que quizás para algunos hayamos podido parecer indiferentes o desinteresados, pero siempre hemos seguido de cerca, paso a paso, lo que la Policía primero y la Justicia después, hacían sobre el caso».
El dolor y la impotencia
En otro tramo de la carta, los hijos de García Rodríguez revelan que han «sentido la impotencia de ver cómo pasaban los días primero, las semanas después, finalmente los meses, sin que se hiciera la luz, sin que los culpables tuvieran que enfrentar la Justicia».
«Ahora ya transcurrido más de un año, a la impotencia se suma la indignación», agregan.
Explican que tuvieron que «asistir pasivamente a los cambios de los responsables de las comisarías, de los investigadores participantes en el caso, del jefe de Policía del departamento y hasta del juez que actúa en el proceso».
«A fines de 2004, las autoridades policiales a las que semanalmente acudíamos para conocer novedades, nos aseguraron que su tarea estaba terminada; que a la circunstancia de este asesinado y otros hechos gravísimos en nuestro departamento y departamentos vecinos, estarían aclaradas, y que sólo restaba que la Justicia actuara», revelaron los familiares.
«Todo sigue igual»
Advierten que de 2005 «transcurrieron cinco meses más, y todo sigue igual» y reconocen que «ya no sólo como hijos de la víctima, sino como simples vecinos, como personas que vivimos y tenemos nuestras familias en esta región sentimos también miedo». Miedo a estos asesinos impunes, que han matado y robado y que siguen libres».
«¿Cuánto demorarán en volver a delinquir? ¿Quién será la próxima víctima? ¿Quién cargará sobre su conciencia el próximo cadáver?», pregunta la familia de García Rodríguez.
Piden al ministro del Interior, José Díaz, que intervenga en el tema, pero también convocan a todos los vecinos, a las instituciones, a la gente común, para que se hagan eco de este clamor, para que de una vez por todas se haga justicia». «Quienes conocieron a nuestro padre, saben de la legitimidad de este clamor y a quienes no lo conocieron o pueden ser insensibles antes esta situación, les decimos: Atención, los asesinos andan sueltos y posiblemente no estén lejos. No se puede esperar más», concluye la carta. *
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