Los defensores de oficio, enojados porque son sometidos a requisas en las cárceles
El ministro escuchó los planteos y expresó un especial reconocimiento a la función del Defensor de Oficio con la cual dijo sentirse «identificado», por haberse desempeñado en el pasado en el Poder Judicial, agregando que conocía «muy bien» la labor.
Los abogados manifestaron que en el ámbito de los establecimientos de reclusión son cacheados de armas y se les requisan los objetos personales o se les impide la entrada. «Aun así igual ingresan a los establecimientos carcelarios drogas, armas, celulares y otros objetos prohibidos», afirmó una de las abogadas defensoras.
El ministro del Interior invitó a los defensores de oficio Penales y de Ejecución Penal a dialogar en la sede ministerial, reunión en la que el doctor José Díaz, su secretaria doctora María Noel Rodríguez y el director nacional de Cárceles, Enrique Navas, atendieron a profesionales de la defensa debido al trato por parte de la autoridad carcelaria.
Tres defensores de oficio, dependientes de la Suprema Corte de Justicia, plantearon al ministro Díaz -por escrito- las dificultades que tuvieron días pasados para ingresar al Penal de Libertad, a visitar a sus defendidos.
Relataron que al ingresar al Penal, como es habitual, se los detuvo en la puerta por parte de la guardia policial y se les pretendió requisar todo lo que portaban, incluyendo efectos personales como llaves, dinero, teléfonos celulares, a lo que no accedieron.
Al negarse a tal requisa la guardia policial no les permitió su ingreso, por lo que se retiraron sin visitar a sus defendidos, agregándose un caso de abogadas de Ejecución Penal a las que se les pretendió «cachear» por parte de los policías en el lugar (cachear: registro manual con palpación en busca de armas u objetos peligrosos en el cuerpo).
La reunión con el ministro Díaz se extendió por dos horas y quedaron planteadas las dificultades que padecen los profesionales del derecho al visitar a los defendidos, tanto en el Penal de Libertad como en el Comcar.
Trascendió que la aplicación del Reglamento de Visitas, que Navas dispuso cumplir a rajatabla, se originó en que uno de los defensores de los hermanos Peirano habría intentado introducir algo no permitido por el reglamento de visita.
Comcar dispone de un locutorio, lugar de reunión entre defendidos y defensores, que fue construido a instancias de la Suprema Corte de Justicia luego del incidente en el que algunos reclusos tomaron como rehenes a tres defensores de oficio que habían concurrido a cumplir sus tareas, logrando fugarse.
El locutorio se encuentra lejos de la entrada principal y según declaró la defensora Scaramelli «no se nos permite acceder allí ni aun con el auto oficial de la Suprema Corte de Justicia, -sin mencionar- que ese lugar, no ofrece seguridad alguna».
Esta situación –según supo LA REPUBLICA– obliga a los detenidos a hacer cola para ser atendidos. Un guardia carcelario los conduce desde los distintos módulos al locutorio donde se producen riesgos de seguridad según la defensora Scaramelli, quien relató al ministro: «Me encontraba sola durante una visita con un defendido y por una ventana pequeña con reja precaria entró otro recluso, llevándose algunas de mis cosas. Cuando advirtió que lo habia visto volvió a salir por esa misma ventana», fugando con los objetos. Explica la profesional que la seguridad en el lugar «es inexistente».
Según Scaramelli se le planteó al ministro Díaz «otro problema serio que es el concerniente a la demora en pasar los reclusos a la visita del defensor para ser informados», pues «los defensores de oficio vamos a entrevistar a entre 40 a 80 encausados. Enviamos fax –con 48 horas de antelación– con una lista de los nombres para que así estén localizados en los módulos en que se encuentren y prontos para pasar a ser visitados y esto no se cumple».
Sostiene la abogada: «Ingresamos a la mañana y a las cinco de la tarde aún no pudimos ver –a veces– ni a la tercera parte. Faltan detenidos, lo que genera quejas de que no los fuimos a visitar o que no los llamamos a la visita, lo que promueve luego enfrentamiento con los familiares».
El lugar de atención «no está en condiciones adecuadas. Es un lugar sin baño e inapropiado para una higiene mínima». Señala Scaramelli que «el ministro del Interior mostró comprensión pero no así el inspector Navas. Dijo que no hay recursos para nada, ni para dar de comer, ni para remedios y que las cárceles están colapsadas», lo que «no desconocemos pero planteamos que debemos atender en condiciones dignas».
Navas dio fotocopia del Reglamento de Visitas a reclusos a cualquier centro penitenciario que establece la realización de requisa antes del ingreso al local (artículo 11), lo que debe cumplirse».
La doctora Scaramelli sostiene que no entiende cómo con la práctica de la requisa «ingresan a los establecimientos carcelarios drogas, armas, celulares y otros objetos prohibidos. Los defensores de oficio no somos los que ingresamos dichos objetos pues nunca se ha efectuado una fuga con nuestra ayuda».
El ministro habría ofrecido construir depósitos para los efectos personales de los abogados defensores pero a costa de la Suprema Corte. *
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