Robaron tres valiosas obras de Pedro Figari del museo central de San José
Los «ladrones de arte» eran dos individuos que se presentaron la tarde anterior a «visitar» el centro cultural, con «mala pinta y tatuajes (…), uno tenía una araña tatuada en la mano». Sus identikit fueron elaborados por la Policía local rápidamente para ser radiados en alerta de nivel nacional. Las obras hurtadas del pintor habían sido avaluadas hace dos años en unos 50 mil dólares cada una. Estos datos los brindaron a LA REPUBLICA el gestor cultural del Museo, Javier De Gregorio –que recibió en la tarde del miércoles a los «visitantes» en dos ocasiones y le parecieron sospechosos–, y la integrante de la directiva, Margot Martínez.
El caso fue abordado por la Policía con especial cuidado porque desde un primer momento se pensó que podía estar vinculado a otros hechos delictivos importantes a nivel nacional, de características similares, ocurridos en los últimos tiempos (por ejemplo el robo del Blanes pocos meses atrás, en la ciudad de Salto).
Ayer, la funcionaria que llegó al museo para abrirlo, poco después de las 9.00 de la mañana, notó en primer lugar que una ventana, ubicada por la calle 33, estaba abierta. No necesitó más que algunos minutos para corroborar que la institución había sido saqueada: en la galería donde colgaban los Figari, había cuatro cuadros apoyados contra la pared «como preparados para ser robados también, ya despegados de los marcos». Otros tres cuadros faltaban. Los titulados «Los reyes inician el candombe», «Las visitas» y «Viejo cabaret».
El Museo departamental de San José abrió sus puertas en el año 1947 y todos los Figari son de su propiedad, algunos comprados por la institución y la mayoría donados por la esposa del pintor.
En el museo, los entendidos creían que el robo «estaba vendido». Es decir, que los ejecutores del robo habían actuado por «encargo» de alguien que sabía muy bien qué quería. Se apoyaban entre otros motivos, para aseverar esto, en que nada más habían robado pese a que el museo también cuenta con toda una red de equipos de informática valiosos, que ni siquiera fueron movidos de su sitio. No había rastros de que se hubiera buscado dinero en el local tampoco. Además, otras obras de mayor valor en el mercado inclusive que los Figari, como algunas de Torres García, Barrada y Cuneo, tampoco fueron tocadas.
Extraoficialmente, LA REPUBLICA pudo saber que la pareja de ladrones había intentado enviar por encomienda las obras, desde la Terminal Tres Cruces de San José hacia un destino fuera de San José. Eso ocurría en horas de la mañana. Más tarde, sobre las 14:00 horas, intentaban escapar del departamento «haciendo dedo», circunstancia en la que fueron detenidos por la Policía local. La jefa de Policía de San José, la inspectora mayor María Cristina Domínguez, dijo a LA REPUBLICA que de este caso merecían destacarse dos aspectos: el primero, la celeridad con que actuó el equipo a su cargo, para encontrar la pista de los cuadros y detener a los sospechosos, en menos de cuatro horas. El segundo punto importante, también reconocido por los funcionarios del museo, es que la institución no cuenta con servicio alguno de seguridad «porque como es privado no puede pagar el sistema de alarmas que debería tener», explicó De Gregorio a este matutino. *
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