Los gurises siguieron caminando por la principal avenida de la Unión y contaban su desgracia a cada uno de los peatones a quienes pedÃan ayuda. ParecÃa un artilugio de corte negro para obtener, a cambio de la triste historia, un rápido beneficio.
Uno de los hombres, periodista de profesión, que escuchó el relato de los niños, les preguntó el nombre del hermano supuestamente muerto por autoeliminación. “MartÃn MartÃnez y tenÃa 18 años. Hoy de mañana (por el domingo) agarró un trozo de sábana y se ahorcó en una celda del Comcar. Mi papá ya fue a retirar el cuerpo”.
Entonces, como los cronistas muchas veces se manejan con certezas dadas por el oficio y la permanente búsqueda de la información, es que LA REPUBLICA, siguiendo el Manual de Redacción, se comunicó con la cárcel de Santiago Vázquez.
Un agente atendió el teléfono y al responder sobre la pregunta concreta si uno de los reclusos se habÃa suicidado con tono lacónico dijo “sÃ, me parece que sÃ, pero yo no le puedo dar información. Me parece que fue ayer de mañana, no sé bien, pero si quiere le paso con el Módulo 3″.
El responsable del Módulo 3 fue cortante. “Esa información se la tienen que pedir al director nacional de Cárceles”. Los teléfonos del inspector Enrique Navas sonaron hasta el cansancio y cuando una telefonista atendió a LA REPUBLICA manifestó que era imposible interrumpirlo en virtud de que se encontraba en una reunión.
Finales tienen las cosas. Horas más tarde, y mientras la duda seguÃa dando vueltas, el fax de la redacción confirmó la noticia. Alejandro MartÃn Molinares MartÃnez, un recluso con antecedentes siquiátricos, se habÃa colgado de un caño con un trozo de sábana en el interior de su celda. Lamentablemente, los niños no mentÃan. *
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