Las batallas campales entre jóvenes son ya una epidemia en todo el país
El último caso según consigna la corresponsal de Dolores, María L. Mendoza se registró en La Concordia, el balneario más concurrido del departamento de Soriano. En la madrugada del martes, los acampantes instalados detrás de los moteles del balneario despertaron alarmados ante una lluvia de piedras, trozos de vidrios y pequeñas botellas lanzada por un grupo de personas jóvenes que atacaba a otro grupo de muchachos que buscaban protección entre las carpas.
Veraneantes y vecinos dijeron que la tranquilidad del balneario se ha visto interrumpida desde hace varios días por enfrentamientos entre grupos de jóvenes que deterioran así la calma de un lugar destinado al descanso y la diversión.
«Se trata de barritas que toman demasiado alcohol y empiezan a golpearse. Las peleas se repiten semana a semana, por lo cual hemos decidido organizarnos para protegernos, de otra manera va a pasar una desgracia», manifestaron.
Enfrentamientos del mismo tenor, han sido reportados por el corresponsal de Colonia, Luis A. Carro. En Juan Lacaze un grupo de jóvenes se enfrentó a otra barra. La reyerta adquirió un cariz dramático cuando uno de los individuos sacó un cuchillo e hirió a dos jóvenes, uno de los cuales permanece internado.
Hace 4 días en la ciudad de Rivera, como informó LA REPUBLICA, se produjo una batahola descomunal en la que intervinieron decenas de jóvenes, resultando algunos de ellos lesionados, al igual que policías que tomaron intervención para dispersar a los revoltosos.
Esa misma noche en la ciudad de Atlántida, primero frente a la sucursal del Banco República y luego en el centro se produjeron dos graves algaradas y varios comercios sufrieron daños al ser apedreados. En la víspera los comerciantes pidieron la intervención del Grupo GEO (de choque) para que estos hechos no se repitan.
Montevideo, por supuesto, no escapa al clima enrarecido producto de la abundante ingestión de alcohol y ya han ocurrido enfrentamientos similares en horas de la madrugada, generalmente a la salida de bailes y en la propia rambla.
Una fuente del Ministerio del Interior admitió que el problema «preocupa y mucho», ya que los enfrentamientos entre jóvenes se están expandiendo «como una epidemia» por todo el país. En virtud de ello se ha ordenado a todas las Jefaturas de Policía un notorio refuerzo de vigilancia para intentar amortiguar este fenómeno.
Comerciantes muy enojados
A través de un comunicado de prensa fechado el martes la Comisión Directiva del balneario de Atlántida expresaba lo siguiente: «Ante los hechos de disturbios que se vienen desarrollando en nuestro principal balneario de Atlántida, el Centro Comercial Industrial y Fomento informa a sus asociados, y a la población en general, que ha venido realizando gestiones a los efectos de terminar radicalmente con estos hechos, desde los primeros días de enero.
Lamentablemente las autoridades no han actuado con la celeridad y efectividad que reclamamos. Denunciamos que: desde el Ministerio del Interior cuyo titular aun no ha respondido a nuestros requerimientos la Intendencia Municipal de Canelones, las autoridades judiciales, los propios efectivos policiales (insuficientes y pasivos) asistieron con total indiferencia a estos acontecimientos.
No cesaremos en buscar soluciones definitivas, pues el turismo constituye una importantísima fuente de trabajo que no estamos dispuestos a perder». *
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