Implacable cacería en toda la Costa de Oro

"El Recaudador", el asesino en serie que solamente mata transportistas

Para algunos investigadores el asesino en serie que ejecutó al chofer de Raincoop y a dos taxistas, por lo menos, pudo haber sido un guarda de ómnibus o taxista despedido de su trabajo. Los psiquiatras no descartan, en esa línea, que el individuo haya fijado un odio irracional y directo contra el gremio que una vez integró.

Otros desechan dicha teoría y se inclinan en pensar en un policía, retirado o en actividad, que actúa de civil y que utiliza una pistola nueve milímetros no registrada o secuestrada a un delincuente, para cometer los crímenes.

Un jerarca que trabajó en Inteligencia piensa que se trata de un maleante que, por el contrario, usa uniforme policial o lo más parecido a él, para pasar desapercibido cuando sube a ómnibus y taxis.

Hasta el momento se sabe que para los asesinatos en cadena, del chofer del ómnibus y los dos taxistas, el criminal usó la misma pistola, en virtud de que las estrías de las balas halladas en sus cuerpos se corresponden a una misma arma que las disparó.

La gran preocupación de los policías es que el psicópata cambie de arma para continuar asaltando y matando transportistas. Un viejo policía vaticinó «es un tipo muy frío y calculador, ya lo hizo».

Existen muchas dudas en torno a los motivos que movilizan al asesino, unos opinan que en su extraviada mente lo primero que prima es hacerse de la recaudación del transportista, para después darle muerte sin piedad. Otros arriesgan una tesis más escalofriante: «La toma del dinero es sólo para despistar, él sólo mata para saciar su enfermizo vicio de quitar vidas.

La posición en que fueron encontrados los cadáveres en la Costa de Oro, da la pauta a los investigadores, y en ello todos coinciden, que los conductores no temieron en extremo, pese a la difícil situación, y menos pensaban morir. Ello se deduce del hecho de que en todos los casos los infortunados trabajadores no realizaron el más mínimo intento de defensa. «Cuando alguien sabe que va a ser asesinado a sangre fría, instintivamente realiza bruscos y desesperados movimientos para alejar el arma que lo encañona», comentó otro veterano jerarca policial. Los investigadores piensan que «El Recaudador» primero se hace del dinero y con promesas de que «nada va a pasar» tranquiliza a sus rehenes. Las características de su propia patología le permite ese juego maquiavélico que deja a las víctimas en un estado de indefensión total, pues no se imaginan que segundos después ese hombre tranquilo y corpulento, terminará con sus vidas en una forma atroz. *

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