Cayeron en Canelones, pero la modalidad se extiende a todo el país

Las "pastilleras" emigran de Montevideo porque no soportan presión policial

La modalidad usada por no menos de medio centenar de mujeres, muchas de las cuales aún se mantienen impunes, determinó que el Departamento de Orden Público ordenara una serie de medidas para interrumpir las actividades delictivas de las chicas que ofrecen sus servicios sexuales para luego concretar la operación de desvalijamiento, en cooperación con varios cómplices.

Es así, por ejemplo, que funcionarios de la citada dependencia de la Dirección de Investigaciones desarrollaron un seguimiento en la Plaza de los Treinta y Tres, frente al Banco República, donde se concentraban la mayor cantidad de las jóvenes para captar a sus potenciales víctimas.

Como informó LA REPUBLICA en ediciones anteriores precisamente una de estas mujeres protagonizó un caso de ribetes increíbles al robar una suntuosa casa de la zona de Carrasco, en la calle Havre, a la cual llegó a pedido de un amigo del dueño de casa, quien tenía a su cuidado la vivienda durante un fin de semana.

La mujer fue descubierta por la Policía, procesada y remitida a prisión, en tanto su novio, donde fueron encontrados los efectos hurtados de la casa, resultó procesado sin prisión por el delito de receptación.

En busca de nuevos horizontes

Ahora bien, como se dijo líneas arriba, el cerco impuesto por la Policía de Montevideo en torno a estas mujeres produjo un cambio de escenario, pues muchas de ellas optaron por elegir otros lugares alejados de la capital para concretar sus propósitos. Una prueba de ello es que el pasado jueves, la Justicia de Canelones dispuso el encarcelamiento de dos jóvenes a la cuales se les tipificó un delito de incapacidad compulsiva en concurrencia fuera de la reiteración con un delito de hurto especialmente agravado por la penetración domiciliaria y la pluriparticipación.

Las chicas fueron identificadas como Norma Lorena Russi Dorrego, de 24 años y Claudia Janet Russi Dorrego, de 27, hermanas ellas, las cuales fueron detenidas por policías de investigaciones de la jefatura canaria.

Ambas habían concurrido a una finca en la zona de Joanicó, donde en primera instancia procedieron a seducir al sereno, al que le introdujeron un somnífero en la botella de la cual bebía un refresco. Ya dormido, el hombre ni se enteró, por supuesto, que las coquetas chicas le estaban vaciando la casa, además del dinero en efectivo que tenía en uno de sus bolsillos. *

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