Santa Lucía se levantó en vilo al sufrir la peor paliza colectiva de la Policía
«¿Qué está pasando en el pueblo? Estas palabras surgen desde nuestra indignación. En la madrugada del 17 de octubre dice un mensaje que circula entre toda la comunidad local Santa Lucía retrocedió treinta años, lamentablemente. Luego de haber disfrutado abundante de un «toque» en el Club Social 23 de Marzo, de una noche a todo candombe y color entre amigos, se dio vuelta la cosa de la forma más abrupta y bestial que pudiéramos haber imaginado. Después de la alegría, las risas, los bailes, llegó la violencia, llegó el miedo, llegó la represión. Después de nuestra paz, llegó su guerra. Recayó el poder de los más ‘fuertes’ contra los más ‘débiles’. Tristemente vivimos una situación en la cual ni siquiera supimos cómo reaccionar, la impotencia de ver tanta basura, tanto odio, quizás un reflejo de nuestra sociedad decadente».
El relato de los hechos
Se recordará que, como se informó en la edición del pasado lunes, un grupo de jóvenes de la ciudad se encontraban el sábado 17 de octubre en el Club Social 23 de Marzo, una vieja institución de la localidad y otros pasaban el rato en la plaza principal Tomás Berreta. Es normal que suceda así. No hay muchas opciones más para divertirse en la ciudad, un baile, caminar por la plaza, la tradicional «vuelta del perro» tan pintoresca, quizás el río cuando el tiempo lo permite, el parque, pero no mucho más.
Además, en Santa Lucía como que casi todos se conocen. Es una comunidad que sigue manteniendo su paz y sencillez aldeana de siempre.
De acuerdo con el testimonio de muchos testigos y de los propios protagonistas se supo que dentro del club existieron algunas reyertas, pero según dicen todos, no demasiado graves, como suelen suceder por asuntos personales. Un caso concreto es el del portero del club, el señor Berti, quien desde un tiempo a esta parte viene teniendo problemas con los socios de la institución como con concurrentes no socios. Cuando llegó la Policía, se negó a abrir las puertas del club a la gente que desesperada corría en busca de un resguardo para que no los llevaran en la seguridad de que serían apaleados, evitando de esa forma » la negligente actitud de la Policía».
El relato textual que circula sobre los hechos es el siguiente: «Alrededor de las 5.30 horas llegaron estrepitosamente a las puertas del club, la camioneta y el patrullero de la Seccional 2ª de nuestra ciudad, cuando el disturbio ocurrido en la vereda del club ya había pasado, vale recordar que éstos fueron llamados por la Comisión de dicha institución»
«Allí comenzó todo, palo y palo indiscriminadamente a todo el mundo, menores, mayores, mujeres, etc., lo que estuviera en la vuelta caía bajo el garrote policial; después de las corridas, los golpes, los gritos, la gente arrastrada por el pavimento, por las escaleras, para así de esa forma ser llevados hasta la camioneta policial. Fue una brutal escena, podríamos decir que hasta ‘de película’ para muchos de los que estábamos presenciando todo esto, para otros tantos nos resultó una imagen tan violenta y repulsiva».
«Luego de esto fueron detenidos menores y mayores y conducidos hasta la Seccional 2ª, en el patrullero y la camioneta de la citada repartición, pasó media hora aproximadamente cuando apareció lo peor, el Grupo Especial de Operaciones (GEO) y allí otra vez represión. Estos atrevidos cometieron la bestialidad de golpear y amenazar a una pareja que estaba en su vehículo particular, que en ese momento estaban estacionados en las inmediaciones del club buscando a su hija desesperados por la situación».
«Por todo esto y muchas cosas más que ocurrieron en esa fatídica noche fue que un grupo de gente, espontáneamente decidió realizar una marcha (saliendo desde la Plaza principal Tomás Berreta a eso de las 19.00 horas) repudiando todo lo acaecido y nos juntamos, y hubo de todo, marchamos pacíficamente, leímos una proclama, tambores, silencio y sentada en la puerta de la comisaría. Esto último por orden expresa del Comisario a los padres de los detenidos porque aún no serían liberados, y esperamos hasta que los liberaran el domingo a las 22.30 horas. Con excepción de un compañero más que estuvo detenido hasta el lunes y fue liberado a las 16.00 horas».
«Ahora todo está en manos de la Justicia, pero para los detenidos, los que no hicieron absolutamente nada porque la mayoría estaba mirando lo que pasaba pidiendo por favor que no golpearan más o salían caminando para irse a dormir tranquilamente a sus casas, así fueron detenidos, ¿la Justicia para estos represores dónde está? ¿Quién se va a hacer responsable de lo que pasó?
El referido comunicado termina con una exhortación que dice: «Pedimos justicia, memoria y que se culpe realmente a los responsables. Además de esto, pedimos enérgicamente que los padres de los menores golpeados en esta brutal noche hagan las denuncias correspondientes, que no tengan miedo, así de esta forma evitaremos nuevos excesos».
Mensaje de una madre
A 48 horas de los disturbios hacía público este comunicado: «Pienso y trato de entender ‘que’ es lo que tenemos que hablar con nuestros hijos y no hemos hablado, qué se nos ha ‘escapado’?»
Y agrega luego: «Nos dice el señor comisario que ‘tenemos que hablarle a nuestros hijos’ ¿qué no le he dicho a mi hija de 15 años? Que su primer baile fue en el Club Social 23 de Marzo la Navidad pasada y fue acompañada por mayores, ha tenido 4 o 5 cumpleaños de 15 y los demás bailes que ha ido son contados con los dedos de una mano y sobran…»
Continúa el mensaje: «Le he dicho a mi hija que respete para ser respetada; le he dicho a mi hija que se mantenga al margen de cualquier disputa que ocurra; le he dicho a mi hija que en caso de ocasionarse disturbios vuelva a casa que se sentirá más cómoda y segura,… pero que no le he dicho a mi hija, cuando esa noche se mantenía al margen de los disturbios junto a su hermano mayor de edad y a muchos más y ve con sus inocentes ojos de temprana edad como son arrasados al azar a golpes y subidos a la camioneta policial sin motivos y otros golpeados y dejados en la vía pública».
«Que no le he dicho a mi hija, cuando los que transitaban por la calle ya de regreso a sus hogares sin siquiera haber concurrido esa noche al Club Social, son subidos a golpes a la camioneta policial sin motivos. Cuando estas situaciones como las del sábado 17 de octubre ocurren.
¿A quién le digo yo a mi hija que recurra? De esta manera ¿podemos pretender exigirles a nuestros hijos que hagan lo que deben, si el ejemplo que se les muestra es que hacen lo que quieren». La nota la firma simplemente: Una madre santalucense. *
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