Diez niños entre 7 y 13 años, detenidos en 24 horas por rapiñas y agresiones
Poco después de las cuatro de la tarde, a la pollería ubicada en avenida Rivera y Pablo de María irrumpió un niño de 13 años –como máximo según la testigo– y amenazó a la encargada con un trozo de vidrio. Actuando con total firmeza el menor le dijo a la mujer que se quedara quieta y de inmediato sacó todo el dinero que había en la caja registradora, para luego darse a la fuga.
Otro menor de la misma edad fue internado nuevamente en el INAU, luego de cometer una rapiña en una finca particular situada en Lanús e Iturbe. El menor en cuestión ingresó por el garaje y luego de provocar daños se apoderó de una escalera, un extintor, cables y herramientas. Empero, el dueño del inmueble y otras personas lo descubrieron, persiguieron y detuvieron.
En la zona de Américo Ricaldoni y Lord Ponsomby tres niños, dos de 10 y el restante de 9 años, golpearon a un transeúnte e intentaron quitarle un bolso y la campera, siendo detenidos instantes después por efectivos policiales.
Tampoco el Shopping de Punta Carretas se salvó de los «niños». Cuatro de ellos, tres de 11 años y otro de 10, intentaron robar en uno de los locales, siendo sorprendidos por un guardia de seguridad, al que agredieron a golpes de puño.
Fue necesaria la intervención de dos guardias más para poder dominar a los pequeños que fueron llevados a la comisaría y de allí al juzgado correspondiente, disponiéndose la internación de los cuatro en una dependencia del INAU.
A estos casos hay que agregarle la detención de un niño de 7 años y otro de 9 que, como se informó en la pasada edición, fueron detenidos por la Policía en la zona de Parque Batlle por la comisión de varias rapiñas contra transeúntes.
A esta situación hay que sumarle el delicado número de niñas que se está dedicando a la prostitución, como se publicó en la edición de ayer. Vale recordar que el libro «Una Mirada a la Situación de la Prostitución Infantil y Adolescente en Uruguay», presentado por Unicef en el Palacio Legislativo, alertó que «la crisis económica y de exclusión social que vive Uruguay se considera un factor de riesgo que podría incidir en que nuestro país se convierta en un nuevo destino del ‘turismo sexual'», durante la próxima temporada estival. Incluso las meretrices reclamaron la actuación del INAU para frenar la tendencia. *
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