Comisario procesado con prisión sale a bailar a discotecas de Punta del Este
El estupor ganó la calle cuando se supo de este caso, que involucra a un oficial de Policía, que se desempeñaba como comisario de la Seccional policial 5ª que tiene asiento en balneario Solís, límite con el departamento de Canelones.
El mes pasado el comisario LF resultó procesado con prisión por haber talado en provecho propio un monte de eucaliptus que posee el Ministerio del Interior en una chacra policial ubicada sobre Ruta 9, Km 84, muy cerca de la pequeña localidad de Gregorio Aznárez. El corrupto policía no sólo había hecho trasladar varias toneladas de leña para su casa, sino que había vendido en su provecho otras tantas toneladas que fueron trasladadas por un camionero de la zona que ni siquiera se imaginaba que «la autoridad» estaba cometiendo un delito y llevándose al bolsillo varios cientos de dólares.
Sometido a la Justicia Letrada de 4° Turno, luego de que a nivel policial se procurara cubrirlo, de todas maneras resultó procesado con prisión, en tanto que al menos un efectivo de la comisaría de Solís fue trasladado hacia otra dependencia, pero sin tener implicancia en el delito.
Pero era obvio que LF no iría a ninguno de los pabellones de la cárcel departamental de Las Rosas. Se le dio la opción de cumplir la pena en alguna seccional del departamento y entonces optó nada menos que por la 10ª de Punta del Este, ubicada en la zona portuaria, donde abundan los pubs, centros nocturnos y locales bailables.
Lo pescaron in fraganti
La jueza de 4° Turno, doctora Graciela Eustaccio, y el fiscal Gustavo Zubía (a cargo de ese caso) tomaron conocimiento de esta situación días atrás, luego de que en el programa radial «Revista Informada», de FM Gente, una mujer narró con lujo de detalles que el domingo anterior estaba en un local bailable de la península, ubicado muy cerca de la Seccional 10ª, cuando observó que desde una barra de amigas, una mujer «cruzó» a la comisaría para invitar a bailar al comisario procesado.
Aseguró que la mujer volvió con el comisario al local donde muy atento él no sólo bailó un rato, sino que charló en forma amena y hasta «mandó alguna vuelta».
La situación era muy comprometida para el propio comando de la Jefatura de Policía de Maldonado que intentaba dar explicaciones a la Justicia, donde fuentes confiables indicaron a LA REPUBLICA que había un profundo malestar por el hecho.
El comisario LF, entre tanto, estaba recluido pero en la Seccional 1ª, lejos del bullicio que atraía al corrupto policía. *
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