Obra social "El Amanecer"se encuentra sitiada por varias bandas de delincuentes
Desde el centro de Montevideo hasta Instrucciones 2006 hay unos pocos minutos en automóvil. Las calles, las personas, las imágenes de los barrios van tiñéndose de distintas tonalidades. Al aproximarnos a la Gruta de Lourdes, las luces iluminan una realidad muy distinta a la que se ve a pocos kilómetros de ahí, mirando hacia el sur.
En este cambio de dimensiones en menos de cuarto de hora encontramos la Sociedad Civil «El Amanecer».
Instituidos como tal desde el 20 de junio de 1992, los integrantes de la comisión directiva desarrollan las diferentes actividades sociales desde hace ocho años en este barrio. Su presidenta, Yaquelline Sarotto, y el secretario, Hermenegildo Ustra, son quienes ofrecen su vivienda para concretar el apoyo a la comunidad.
Con esta idea de buscar soluciones para todos los que las necesitan hace tres años se presentó una familia pidiéndoles espacio donde vivir. La nueva familia ingresó así en un espacio libre del terreno de Sarotto y Ustra, pero a cambio de ello la familia residente y la propia sede de «El Amanecer» empezó a sucumbir ante los distintos atentados, cada vez más frecuentes de los intrusos.
Desbordados por los atropellos a los que son sometidos por este vecino, desconcertados y desilusionados por la participación policial en este asunto, es que decidieron convocar a una reunión en la que se tratara con autoridades del Ministerio del Interior, de la seccional policial, con políticos, vecinos y por ello es que LA REPUBLICA se hizo presente en el lugar.
Una vivienda muy precaria aguardaba con vecinos que reclamaban lo mismo que los dueños de casa, seguridad, soluciones efectivas, respuestas válidas y participación activa. A este lugar concurrieron el director de la Oficina de Comisiones de Seguridad Barrial, doctor Nicolás Maltach, jerarcas del Distrito Norte, Héctor Lissidini, ediles del Comunal 11, y representantes por el Partido Colorado.
Frente a la Gruta vive Judas
En la humilde y cálida vivienda se desarrollan todos los fines de semana las actividades del comedor que asiste a niños y padres de la zona. Lo que en su momento fue toda la sede de «El Amanecer», hoy es sólo un anexo atacado y desmantelado semana tras semana por el intruso que llegó pidiendo alojamiento hace unos años, y hoy intenta desarticular el trabajo de este grupo de personas.
Conocido como «Judas», este sujeto ha sido denunciado en innumerables oportunidades, pero lo único que han podido lograr es verificar una y otra vez las insuficiencias del sistema de seguridad, del Poder Judicial, de las brechas abiertas y tambaleantes de nuestra sociedad.
El pasado 30 de mayo, en jurisdicción de un mismo distrito, se sucedían dos hechos que manifiestan distintas caras de una misma moneda. En el Cerrito de la Victoria, un grupo de vecinos reclamaba seguridad y soluciones para la creciente violencia a la que están sucumbiendo día a día. Aquí frente a la Gruta de Lourdes, en la otra punta, «Judas» apedreaba una vez más la tarea del comedor.
En distintas oportunidades Hermenegildo Ustra ha denunciado los ataques, «hemos sido asaltados, robados, y siempre es la misma persona a la que denunciamos. Pero no nos toman las denuncias en la comisaría. Siempre es la misma persona que se quiere adueñar de parte de nuestra sede. Haciéndonos daño, pegándole a la presidenta de la comisión que se encuentra embarazada de siete meses. Sabemos quién es que violenta a todos, incluido a los niños cuando están aquí. Hace dos domingos, estando en pleno comedor, empezaron a tirar la pared abajo, comenzaron a caer bloques sobre los cochecitos de bebés. Luego llamamos al policía y una vez en el juez éste manifestó que no había testigos en el momento del suceso, siendo que en realidad había 40 personas, 30 niños y 20 adultos. El «Judas» nos ha ido quitando parte de nuestra vivienda que fue hecha con donaciones. Tres años atrás le concedimos parte del terreno y nunca más se fue, sino que al contrario se ha ido apropiando indebidamente de nuestra sede.»
Las autoridades
Sienten que no están solos en esta tarea, que son apoyados por la Iglesia de La Gruta de Lourdes, emplazada frente al comedor, por los vecinos y comerciantes de la zona que ofrecen materiales y alimentos. Según manifiestan los miembros de la comisión directiva, los párrocos de la gruta han sido un gran apoyo en cuanto al trabajo de contención de los menores.
Sin embargo, el desamparo que los llevó a convocar a esta reunión se debe a los hechos sin resolución que se dan cada vez con más frecuencia.
«Hemos optado por realizar las denuncias directamente en los juzgados. No podemos hacerlas en la seccional porque ahí no nos toman a nosotros en consideración, dicen que nuestra institución ya caducó. Nuestro principal objetivo es regularizar este asentamiento y vivir de una manera mejor», explicó Ustra.
En varias oportunidades autoridades estatales se hicieron presentes en la zona.
El vicepresidente de la República, Hierro López, ejerciendo su cargo de ministro del Interior en el gobierno anterior de Sanguinetti, visitó la sede de «El Amanecer», conversó con los integrantes sobre la situación por la que estaban pasando como comisión y como miembros de una familia que viven, trabajan y asisten a más de 50 niños durante las actividades del comedor, pero «todo se diluyó y quedó en la nada».
La última visita del ex ministro Stirling en noviembre de 2002 fue motivo de la detención de Ustra. En esa oportunidad, según las manifestaciones de los implicados, la sede fue apedreada. El subcomisario de la jurisdicción procedió a la detención de la presidenta de la comisión, Yaquelline Sarotto, la que fue trasladada a la Seccional y retenida allí, donde no se dio participación al juez. Agregó Hermenegildo Ustra que lo acusaron de estar hurtando chapas para poder detenerlo y evitar de ese modo que denunciara el hecho frente a las cámaras de medios presentes ahí con motivo de la visita. «Llegaron cuatro coraceros en la noche diciéndome que debía acompañarlos y los acompañé. Me dejaron detenido. Desde que llegó el ministro hasta que se fue estuve en la seccional. Prácticamente me raptaron porque venían medios televisivos y no querían que yo hablara en la televisión.»
En el diálogo entre los vecinos y las autoridades ministeriales se desarrollaron diferentes temas, donde cada parte planteó sus opiniones, buscando soluciones a los sucesos.
Héctor Lissidini, explicó su visión sobre la situación manifestando que «en nuestro país tenemos malos, regulares, y muy buenos efectivos policiales. Pero existe un problema a su vez en la sociedad civil, y es que no podemos pretender pagarle a un policía 3.000 pesos por mes, y que nos sirva desde la comisaría, desde un servicio 222, desde un patrullaje. El tema de la seguridad es primordial, pero son tratados con miedo y terror.
Otro pilar del asunto está en la Justicia, en que el Poder Judicial no da respuestas. El policía está horas dentro de un juzgado para que el delincuente salga a las pocas horas de allí, libre. También es de entender que el juez recibe el fenómeno aislado, antes de este detenido ha tenido varios más, por todo tipo de ilícitos cometidos. Es una cadena».
La labor de «El Amanecer» , explicó Sarotto, se enfoca a la ayuda de los niños y los padres que están sin trabajo. Darles una oportunidad de enseñanza. Aquí se dictan cursos de carpintería, de inglés, para que los jóvenes se puedan desarrollar mejor en la vida.
«Convocamos a esta reunión para buscar soluciones. En estos barrios siempre hay una persona que roba, que rastrilla. Los vecinos firmamos, damos nombres, a las dos o tres horas los muchachos vuelven a
l mismo estado, siguen drogándose y luego robando, y atentando contra los demás que vivimos en el asentamiento. Estamos acá pero queremos que nuestros hijos tengan mejor porvenir». *
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