Ya son varios los casos de violentas agresiones en centros nocturnos

"Patovicas" y policías otra vez se complotan para golpear con saña a un joven en la Unión

A las cuatro y media de la madrugada del pasado domingo, Carlos Alberto Píriz, que se gana la vida como hurgador, se encontraba con su novia de 17 años en el centro nocturno «Palo Verde», ubicado en avenida 8 de Octubre y Sanguinetti.

En determinado momento el joven resolvió bajar a la sala principal del local y fue interceptado por un «patovica» que lo tomó por el cuello y lo arrastró hacia la calle.

Una vez allí, el individuo comenzó a golpearlo en forma salvaje, sumándose a la paliza dos policías, uno de ellos de particular, los cuales le causaron diversas lesiones en el rostro y en el cuerpo, provocándole que una afección que tenía en los oídos se agudizara.

No conformes con el ataque, denuncia Píriz, los policías le quitaron la billetera que contenía su cédula de identidad y un carné municipal que lo habilitaba como hurgador, pero además le arrebataron un buzo.

 

Insólito: «Primero vaya al forense»

Amigos del joven agredido lo acompañaron hasta la cercana Seccional 15ª, donde le dijeron que no iban a recibir la denuncia si antes no pasaba por el médico forense cuando, como se sabe, a esa instancia se llega sólo por orden judicial.

Tras ello, el joven fue acompañado al Hospital Filtro, donde comprobaron las lesiones sufridas.

La víctima, acompañada por su padre, presentó la correspondiente denuncia penal en el Juzgado de 3er. Turno, donde un funcionario les comentó que habían recibido otra denuncia idéntica, pero de otro centro nocturno, y que la víctima era también a un joven.

Algo grave está sucediendo con esa especie de connivencia para el ataque entre los guardias de seguridad y los policías que cumplen el servicio «222» y las víctimas se siguen agolpando en los juzgados sin que se tomen medidas al respecto.

 

En Buenos Aires

El diario «El Clarín» de ayer destaca en su portada y en notas interiores el caso ocurrido al joven Martín Torres, de 17 años, quien debió ser operado de urgencia porque un patovica, que es policía de la Federal, le rompió la vejiga de un rodillazo. La víctima dijo al matutino que el agresor «estaba sacado» haciendo alusión a la posibilidad de que el policía hubiera estado drogado o alcoholizado durante la tremenda agresión. Pese a que los policías tienen prohibido hacer ese trabajo, igualmente el cabo Fernando Aner cumplía funciones de guardia de seguridad interna en la disco New York City, la cual será clausurada según la orden impartida por el subsecretario de Seguridad porteño, Enrique Carrelli.

En Buenos Aires, la Ley 118 de la Ciudad prohíbe que policías y miembros de fuerzas de Seguridad trabajen como custodios de locales bailables. *

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