Mujer policía procesada por castigar a sus dos hijastras
Mariana Rabinovich – San José
En ambos casos los profesionales coinciden en reconocer que no son pocas las situaciones en que las denuncias no se realizan por «temor» a represalias o, en el caso, por ejemplo, de los «esposos golpeadores», por el temor de la mujer ante la situación de desamparo económico en que muchas veces quedarían sus hijos y ella misma, con el individuo preso o alejado del núcleo familiar.
El detonante para que un departamento de casi 100 mil habitantes «conversara» del tema fue la valentía de una maestra que hizo frente a los «temores» y denunció, primero ante la propia institución educativa y luego con el consentimiento de ésta al juzgado, que una de sus alumnas acudió a clases presentando señales claras de «lesiones corporales, marcas y hematomas».
Fuentes policiales informaron a LA REPUBLICA que la maestra ya había realizado contactos previos con asistentes sociales, porque sospechaba de la situación. La niña, de diez años, demostraba una perturbación en su comportamiento escolar, pero negaba «ser objeto de abusos».
Hace unos días, sin embargo, se decidió a «contarle a sus compañeras que la madrastra la golpeaba», y entonces la maestra, profesionales y policías tomaron medidas concretas para trabajar sobre el caso.
Así pudo al menos la Justicia determinar que la niña y su hermana menor eran violentadas por su madrastra, de iniciales AMM, de 30 años, quien se encuentra «procesada sin prisión» por el delito de «violencia doméstica especialmente agravada». La mujer y el padre biológico de las niñas trabajan en dependencias policiales; ella en particular en el Hospital Uruguay Genta (ex Policial) de Montevideo. El hombre afirma desconocer la situación.
Prevención
LA REPUBLICA consultó entonces a la asistente social que asesora técnicamente al Juzgado Letrado de San José. La profesional, que prefirió no referirse concretamente al caso en el que continúa trabajando, corroboró que la información recogida por el diario era correcta, y destacó la importancia que en todo el país significa «la prevención, en particular, con un trabajo a nivel educativo general».
Además agregó que en estos casos «las situaciones reales están muy tapadas, y son difíciles de probar, porque el maltrato puede no abarcar la violencia física, y mantenerse en un nivel psíquico que es igual o más perjudicial y enfermizo».
Tampoco puede constatarse que las situaciones de violencia doméstica correspondan a «un sector social determinado». Hay muchos niveles de patología, quizás en determinados casos sea por el convencimiento de que «a golpes se aprende, es una cuestión tradicional», y los adultos a cargo entienden que «los castigos físicos son necesarios para la educación de los niños. Sin embargo hay límitesque no son fáciles de determinar pero que cuando se transgreden es patología. En el caso de esta niña era así. Estaba muy atemorizaba y por eso no planteaba lo que realmente le pasaba. Existe el placer que encuentran algunos adultos en castigar a un niño. Eso es otra cosa, otro nivel».
Estas situaciones «dañan a los niños, hasta el punto de que algunos tienen ganas de matarse». La asistente dijo que un caso de maltrato puede demorar mucho en ser comprobado por la Justicia, por lo que instó a la gente a denunciar a tiempo este tipo de situaciones.
Compartí tu opinión con toda la comunidad