Otros dos uruguayos fueron maltratados y expulsados del aeropuerto de Madrid
Detenidos y obligados a volver a nuestro país, dos compatriotas que lo único que buscaban era una vida mejor. El presunto «delito», según el criterio del funcionario de guardia, era intentar ingresar a España a trabajar.
Se trata de Pedro Cardozo y Pablo Amaral. Pedro, 41 años, casado y con 4 hijos, nacido en Colonia, nos cuenta su historia. Como tantos uruguayos trata de buscar una vida mejor para sus hijos, «como conductor de ómnibus en Uruguay la cosa no camina y decido emigrar».
Un amigo residente en España le paga el pasaje y se compromete a darle una mano; viajan juntos.
En el mostrador de la frontera española, un frío funcionario lo interroga pero de nada sirven las explicaciones, el funcionario interpreta a su gusto las respuestas de Pedro. A Pedro y su familia se le cerraba la puerta a la esperanza.
Pablo nació en Tacuarembó pero vivía en Salto. Comerciante, casado, con 2 hijos y 32 años con ganas de vivir mejor. No reunía los requisitos que le exigía el funcionario. Contaba con dinero, pero no con la carta de un notario en la cual alguien se hacía responsable de él durante su estadía en España.
Pablo, con el sueño roto por algo que no entiende, se siente culpable y tiene un solo pensamiento, no sabe «cómo mirar a mi familia, a la gente que de una manera u otra me ayudó a cruzar el charco».
Pedro y Pablo esperan -recluidos junto a otros inmigrantes- el milagro que no llega.
Un avión los devolverá a Uruguay con la valija de la ilusión rota.
El rigor de la Ley de Extranjería
El endurecimiento en la aplicación de la Ley de Extranjería cuyas reformas entraron en vigor el pasado enero, ha llevado en las últimas semanas a redadas policiales indiscriminadas, donde se ha pedido documentación a miles de personas en Madrid y se ha detenido a un gran número de inmigrantes, entre ellos a uruguayos.
Esta persecución incluye la «no admisión» (detención y expulsión) a entrar por mera sospecha del funcionario policial en el aeropuerto.
Según fuentes consulares, en los dos últimos meses, más de 40 uruguayos han sido rechazados desde el aeropuerto de Barajas y solamente desde Tenerife (Islas Canarias) han sido expulsados 20 uruguayos, y varios detenidos. La impotencia reina en la representación diplomática y en la colonia uruguaya.
El Centro Uruguayo en Madrid había enviado la semana pasada al presidente de la República, Jorge Batlle, una carta denunciando esta situación.
Entre otras cosas, la misiva manifestaba:
«Como es de conocimiento público, el gobierno de España ha endurecido el control de la inmigración con negación de los permisos de trabajo y residencia, redadas permanentes, detenciones y expulsiones».
«Los inmigrantes sufren permanentemente esta situación y los uruguayos entre ellos.
El Centro Uruguayo recibe diariamente un goteo permanente de compatriotas que deambulan por despachos tratando de encontrar una fórmula mágica que resuelva su situación».
«A esto se suman aquellos, que después de haber gastado hasta el último peso en un pasaje a la tierra prometida, son humillados y rechazados desde el aeropuerto de Barajas».
«El Centro Uruguayo pide al gobierno que se exija a las autoridades españolas el cumplimiento del Tratado de 1870 o un nuevo tratado que garantice los derechos de los uruguayos que viven en España y que puedan entrar, trabajar y vivir todos los compatriotas que lo deseen».
Hasta el momento el Centro Uruguayo no ha recibido respuesta de las autoridades uruguayas. *
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