32 de ellos continúan en libertad

Los peores y más crueles asesinos en serie en la historia del mundo

En Inglaterra, el médico británico Harold Shipman se suicidó este año en la cárcel donde estaba condenado a prisión perpetua, mató a por lo menos 215 de sus pacientes, y quizá a 260, según las conclusiones oficiales de la investigación.

 

También en Londres, Richard Kuklinski, «El hombre de hielo», fue condenado a cadena perpetua en la prisión de Trenton State, se calcula que mató a más de 100 personas envenenándolas. Su primera víctima data de 1949, cuando él tenía sólo catorce años.

 

El inglés Dennis Nilsen fue condenado a cadena perpetua por haber matado a 15 jóvenes en su apartamento de Londres entre 1978 y 1983.

 

En el mismo país, Rosemary West fue condenada a cadena perpetua en noviembre de 1995 por 10 asesinatos y es sospechosa de otros 9 crímenes. En la «Casa de los Horrores», en Gloucester (oeste), fueron descubiertos 10 cadáveres, entre los que se hallaban los de las hijas del matrimonio West. Su marido, Frederik, se suicidó en prisión en enero de 1995, tras haber confesado 12 asesinatos.

 

En Estados Unidos, Ted Bundy, condenado a muerte en 1989, autor de 36 asesinatos, aunque mientras recorría la «galería de la muerte», dijo haber asesinado a más de 400 personas. Murió en la silla eléctrica en el estado de Florida en 1989.

 

En Colombia, Luis Alfredo Garavito, «el monstruo de Génova», condenado en mayo de 2000 en Bogotá a 835 años de prisión es considerado culpable de 189 asesinatos.

 

Otro colombiano «famoso» por matar es Pedro López Monsalve fue condenado en 1980 por el asesinato y violación de unos 60 niños y niñas. Es sospechoso de 300 asesinatos.

 

En Rusia, «el carnicero de Rostov», Andrei Chikatilo, fue declarado culpable de 52 asesinatos sexuales, cuyas víctimas eran principalmente niños y adolescentes, entre 1978 y 1990. Ex profesor y doctor en filosofía, declarado en posesión de todas sus facultades mentales durante el proceso, fue ejecutado en 1994.

 

En Pakistán, Javed Iqbal, de 38 años, fue condenado a muerte en marzo de 2000 por el asesinato de cien niños. Había confesado a la policía que había disuelto sus cuerpos en ácido.

 

En Estados Unidos, John Wayne Gacy, alias «el payaso asesino», confesó haber violado y estrangulado a 33 jóvenes entre 1972 y 1978. Veintinueve cadáveres fueron hallados enterrados en su casa. Fue ejecutado en 1994 en Illinois.

 

También en el país del norte, Jeffrey Dahmer, apodado «el carnicero de Milwaukee», cometió 17 asesinatos entre 1978 y 1991 y reconoció haberse comido la carne de tres víctimas. Murió en la cárcel, a manos de otro detenido, en 1994.

 

En Ucrania, Anatoli Onoprienko, de 30 años, fue condenado a muerte el 1 de abril de 1998 por el asesinato de 52 personas, entre ellas 10 niños, entre 1989 y 1996.

En Francia, Thierry Paulin, el «asesino de ancianas» fue detenido en diciembre del año 1987 y confesó haber asesinado a 21 personas en la ciudad de París entre 1984 y 1987.

Seropositivo, murió en el hospital de la prisión en abril de 1989 sin haber sido juzgado.

 

El médico francés Marcel Petiot fue declarado culpable de 24 asesinatos y ejecutado en 1946.

Despedazaba y quemaba a sus víctimas en un hotel parisino.

 

Henri-Désiré Landru, fue ejecutado en Francia -su país natal-, en el año 1922, utilizaba los anuncios matrimoniales para atraer a sus inocentes víctimas, cuyos cadáveres quemaba en su cocina. Diez mujeres desaparecieron de esa forma.

 

En Italia, Donato Bilancia, de 46 años, quien luego de haber sido procesado confesó haber asesinado a 17 personas entre octubre de 1997 y abril del año 1998, y fue condenado en abril de 2000 a 13 penas de detención perpetua en Génova (norte de Italia). *

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