Se produjo el casamiento "mais grande do mundo" tras las rejas
Ciento catorce parejas celebraron la mayor boda colectiva de la historia de las cárceles de Brasil: ellas de impecable blanco, ellos de traje y corbata oscuros, el matrimonio masivo fue celebrado en el más grande presidio del país, en las afueras de São Paulo. Desde poco después de las siete de la mañana de la víspera, mujeres de todas las edades entraron al gigantesco presidio de Carandiru vestidas de largo con tradicionalísimos trajes blanco o beige, cola, velo y flores: hasta el último detalle que fue rigurosamente revisado por los carceleros.
En el Complejo de Carandiru, con capacidad para 7.300 presos, las esperaban los 114 novios prisioneros, que cambiaron la camiseta blanca que les proporciona el centro por chaqueta negra, camisa blanca y corbata. «En la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, internado y en libertad», las parejas juraron los votos ante el improvisado altar presidido por un pastor presbiteriano y un juez civil, se besaron, y compartieron una torta de cien kilos.
La idea de la boda fue de la hermana Antonia Croce Andreotto, de la Iglesia Brasil para Cristo, quien se encargó de obtener donaciones para el acto. Los organizadores informaron que quieren celebrar más bodas masivas: «Este es el día más importante de mi vida, el día más importante de la vida de una mujer», exclamó Solange, de 37 años, que se casó con Paulo, de 32, con quien había vivido nueve años antes de que él fuera preso.
También hubo parejas que se habían conocido en el centro penitenciario, como Miriam, de 45 años, quien cuando visitaba a su hijo conoció a Levi, de 28 años y una condena de veintiséis, durante la que éste decidió cortejar a la mamá de su compañero. (AFP)
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