Ganador del 5 de Oro reclama 50.000 dólares a las autoridades desde hace dos años
Perteneciente a un organismo privado, el 5 de Oro es respaldado por la Banca de Cubierta Colectiva de Quinielas de Montevideo, quienes a su vez están bajo la tutela e inspección de la Dirección de Loterías y Quinielas del Estado.
La irregularidades nunca se manifiestan hasta que no sucede algún hecho fuera de lo previsto que pone en jaque a quienes organizan este tipos de actividades. Tal es el caso de Jacinto Jesús Irigoyen, jubilado de 65 años, quien un venturoso 10 de octubre de 2001, vivió la dicha de saber que él era el destinatario de la suma de ese domingo, nada más y nada menos que 100.000 dólares, tal y como se anunciaba en las innumerables publicidades.
Un lunes, el apostador caminaba por su barrio como todas las mañanas y al recordar que tenía una boleta en su bolsillo, se acercó a la Agencia de Quinielas 32, subagencia 5, ubicada en las calles Agraciada casi San Martín. Ingresó y saludó a su quinielero quien le manifestó que los números que él jugó habían sido los ganadores. Sin dar crédito a lo que escuchaba creyó estar siendo objeto de un broma, pero al momento corroboró que lo que le decía el hombre era cierto, que el 04, 11, 17, 23, y 44, efectivamente estaban en la pizarra. Había ganado el 5 de Oro, solito y además creía que no sería compartido.
Me deben la mitad de mi dinero
La suerte es mala consejera, los juegos de azar nada tienen que ver con la buena fortuna y la prosperidad está muy lejos de lo que algunos miles de dólares puedan darle a los apostadores, claro que saber que se han ganado 100.000 de los verdes es algo más que bueno, es algo maravilloso. Citado para cobrar su dinero el hombre se presentó ante las cámaras de Canal 10 donde se le entregó ante escribano público un cheque al portador por la suma de $628.784.17 (pesos uruguayos). El dólar americano en 2001 estaba a doce pesos uruguayos, lo que quiere decir que a Irigoyen le estaban pagando U$S 52.000, la mitad de lo anunciado. Por ley, se le extrajo un 5% correspondiente al impuesto, el apostador entonces se llevó a su casa U$S 49.400. Contrariado, Irigoyen se retiró del estudio. En declaraciones dadas a LA REPUBLICA en el año 2002 manifestó que el dinero que había recibido no correspondía con el cartel de la subagencia donde se publicitaba un premio de cien mil dólares, «sólo recibí la mitad, por lo que considero que fui víctima de un fraude».
A partir de ese momento y hasta el día de hoy, el hombre pelea para que se le entregue la suma que falta. Jacinto Jesús Irigoyen reclama sus otros 50.000 dólares.
Entre tanto la Banca de Cubierta Colectiva de Quinielas de Montevideo manifiesta que las sumas que se manejan en este tipo de apuestas son siempre aproximaciones, cifras estimativas, por lo que nada se le estaría debiendo al apostador. El asunto estuvo en manos de la Justicia Civil, pero dado que ninguna de las muchas instancias realizadas en estos años por la víctima han dado frutos, el caso fue derivado a la Justicia Penal.
Según carta enviada a LA REPUBLICA, Irigoyen reclama que es obligación de los organismos públicos contestar ciertamente acerca de una denuncia. Es su obligación investigar, identificar responsables, aplicar sanciones si corresponden y reparar patrimonialmente al perjudicado por el engaño del que ha sido víctima. La cuestión es que el culpable, en caso de que existiera no aparece, y por ende tampoco los faltantes U$S 50.000 del persistente apostador. *
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