La raza aparece como definidora en la aplicación de la sentencia

La pena de muerte en el banquillo de los acusados

Mock, fue durante mucho tiempo el abogado de mayor rédito del condado de Harris, en Houston, que con 148 condenas y 62 ejecuciones ostenta el récord de ejecuciones en Estados Unidos. Nombrado defensor de oficio en muchos casos delicados y reprendido en varias ocasiones por mala conducta por la Asociación de Abogados de Texas, Mock fue procesado una vez por no haber entregado a tiempo un recurso de apelación de un cliente condenado y tiene cinco procedimientos por «defensa ineficaz».

Uno de ellos corresponde a Gary Graham, condenado en 1981, en base a un único testimonio endeble por un homicidio cometido en un estacionamiento de un supermercado, y destinado a la pena capital el 22 de junio. El caso Graham, subrayó el periódico New York Times en un extenso artículo de primera plana, pone de relieve las fallas del sistema judicial de Texas, que recientemente impulsó la revisión de nuevas condenas capitales, sospechadas de discriminación racial.

Las faltas están resumidas básicamente en dos puntos: la falta de una estructura de defensa de oficio y el mecanismo de nombramiento de los jueces. Según los detractores del sistema, «los magistrados son designados por los electores y para permanecer en el cargo se rodean de quienes pueden arrimarle agua para su molino electoral, empezando por los defensores acomodados que parecen preocuparse por el cierre rápido de las causas».

«Se explica así –continuaron– que en el caso Graham, condenado por el testimonio de una mujer que lo vio por algunos segundos en la oscuridad, Mock no llamó a declarar a testigos a favor del imputado, ni siquiera los mencionados en el informe policial». De acuerdo a las quejas de algunos defendidos por Mock y presentadas a los jueces del condado, el funcionario judicial concurría a las citas con sus defendidos con un fuerte aliento a alcohol.

Mock, dueño de algunos bares (en los noventa tenía once), siempre admitió beber y en varias oportunidades aseguró que no por eso se puede dudar de su profesionalismo. Chester Thornton, un abogado que trabajó mucho tiempo con Mock, no evitó declarar que tiene «serias dudas» sobre su desempeño aunque aclaró que no tiene nada personal con él.

Más bien «con el sistema que produce» abogados como él y el sistema «de los jueces que nombraron abogados complacientes».

En Texas

Por otro lado en Texas, y en el marco del amplio debate originado en los últimos días en el seno de la sociedad estadounidense, el estado de Texas dijo el viernes pasado que la raza pudo haber influido en las condenas a muerte de nueve personas. El anuncio del procurador general de Texas, John Cornyn, fue posterior a un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que revocó la condena a muerte a un hombre argentino porque los jurados tejanos pudieron haber tenido en cuenta su origen para determinar el castigo. El veredicto a Víctor Hugo Saldaño por el robo y asesinato de un hombre cerca de Dallas en 1995 sigue vigente, pero el acusado recibirá otra sentencia. El caso de Saldaño llevó a una revisión en que Texas encontró otros ocho casos de pena capital en los cuales un testigo experto de la fiscalía, el psicólogo Walter Quijano, declaró que la raza (u origen) era un factor que el jurado debía considerar a la hora de condenar a muerte al acusado. Texas ha ejecutado a 218 personas desde 1982, muchas más que cualquier otro estado, de ellas 131 desde 1995. Hasta la fecha ha perdonado solamente a una persona y la semana pasada permitió por primera vez un aplazamiento de 30 días para que un condenado se someta a pruebas de ADN. Los críticos de la pena de muerte, entre ellos la Asociación de Abogados Estadounidense, dicen que los acusados en los cargos de pena capital en Texas son a menudo representados por abogados de oficio y el proceso de apelaciones se inclina a ratificar las ejecuciones.

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