La Justicia lo procesa por rapiñas y la familia denuncia corrupción policial
Comunicado de Prensa
Texto: (Distrito Central). «Efectivos policiales del Distrito Central que patrullaban el radio asignado, al llegar a Mataojo e Iguá, avistaron al ciclomotor placa ANC-585, ocupado por dos masculinos, reconociendo al acompañante como un sujeto buscado por haber sido reconocido mediante fotografías como partícipe en rapiñas a comercios en la zona.
Se procedió a la detención de ambos, los que fueron identificados como SR, oriental, soltero de 24 años, poseedor de antecedentes penales y REBL, oriental soltero, de 20 años, siendo el primero la persona reconocida.
Hasta el momento el detenido SR, ha sido plenamente identificado como partícipe en el asalto a la estación de servicios de Solano García 2576 y Guipuzcoa y a la Panadería sita en Leyenda Patria 3096 esquina Teru, los días 15 y 17 del mes ppdo., respectivamente.
Enterado el Sr. Juez en lo Penal de 14º Turno, dispuso que SR, mantuviera situación de detenido, en tanto que el restante recuperara la libertad».
Versión familiar
El peculiar caso comenzó cuando corrían los últimos días del primer mes del año. Por esa fecha, mientras la «resaca de las fiestas» llegaba a su fin, comenzaba a asomar lo que para una familia de Malvín Norte sería un calvario.
Jessika Aguilar de 23 años es la señora de Sebastián Rodríguez, un joven de 25 años.
Esta pareja vive junto a su pequeña hija en un asentamiento de la calle Godoy. Ella maneja su propio negocio: una pizzería. «El, dice la joven madre lamentablemente «tiene el vicio del robo».
Jessika se presentó en LA REPUBLICA, junto a su madre, Marta Olivera a relatar los difíciles momentos vividos desde principio de año y que se fueron agravando hasta el día de hoy.
Según sus palabras, todo comenzó con una discusión mantenida entre Sebastián y un vecino de la zona; ese día el joven para descargar su rabia, efectuó un disparo al aire. Una hora más tarde un móvil policial se hizo presente en el lugar y comenzó a perseguir tenazmente al joven que se escabullía entre las casas precarias de la zona. La desesperación lo hizo entrar a la casa de uno de sus compañeros de «trabajo», un joven conocido como «El Gordo» hijo de un subcomisario que al parecer cumplía servicio en la Seccional Nº13.
En esa persecución, que culminó con la captura de Sebastián, los efectivos policiales utilizaron el recurso de las balas para amedrentar al joven que sin dar complicaciones se entregó. El muchacho fue conducido a la Seccional 15, ubicada en la Avda. 8 de Octubre.
Esa misma noche, la señora del joven detenido, fue visitada por «El gordo», quien le manifestó que se podía llegar a un arreglo económico con los policías que tenían detenido a Sebastián. El arreglo, consistía en pagar la suma de 1.100 dólares americanos.
Jessika estaba de acuerdo con pagar esa suma, pero quería saber a quién se la debía entregar. Cuando se disponía a presentarse en la Seccional, fue detenida por su madre quien la hizo entrar en razón que «pagarle a la Policía para que dejaran libre a su marido es una locura, además de un delito».
Finalmente el dinero no se pagó y el joven fue liberado luego de 24 horas de detenido sin dar mayores explicaciones.
Amigos son los amigos
Cuando pensaron que todo había terminado, «El Gordo» se hizo presente en la casa de la joven pareja, exigiendo que se le pagara 1.000 dólares, ya que él mismo había juntado la plata para pagarles a los policías, y manifestó que esa era la razón de la inesperada libertad.
Sebastián no le creyó, pero la insistencia fue tal, que a los pocos días decidió entregarle 700 dólares, con lo cual las amenazas y los acosos terminaron.
Fueron pasando los días sin problemas, pero ya en el mes de febrero, otro hecho inusual ocurrió.
«Otro problema»
Un móvil del Servicio 911, a cargo del cabo Fernández, y con una dotación de dos efectivos policiales y dos detectives, llegaron hasta el domicilio de la pareja, explicando que necesitaban hablar con Sebastián. La madre de la joven les dijo que el no se encontraba, y les preguntó por qué lo buscaban, a lo cual uno de los detectives le contestó que «no sabía».
Los efectivos se fueron y la mujer volvió a su lugar de trabajo. Aproximadamente una hora más tarde, la mujer es avisada de que la Policía estaba nuevamente buscando al joven. Enterado de esto la señora volvió corriendo a la vivienda donde vive su hija, en el camino se encontró con un automóvil de color verde, sin matrículas, piloteado por uno de los detectives que habían estado más temprano persiguiendo a Sebastián.
Cuando los detectives que circulaban en el auto, vieron a la mujer agacharon la cabeza tratando de que no los reconocieran y siguieron rápidamente su camino.
Cuando la señora llegó al domicilio de su hija, se encontró con una noticia que no esperaba recibir; los efectivos, al mando de un tal Martínez, le habían dicho a su hija que buscaban a Sebastián por un asunto entre ellos, que no se trataba ni de rapiñas ni de arrebatos, ni de hurtos, que era «otro problema», y que lo esperaban en la Seccional 13.
«Lo denunció»
La madre de la joven, no conforme con lo ocurrido, se presentó en dicha seccional y contó todos los detalles de los extraños procedimientos llevados a cabo en esos días.
Cuando culminó su declaración se retiró del lugar, y a la salida, estacionado en la puerta de la Seccional, estaba el auto verde sin matrículas, que había estado en su casa buscando a su yerno. La mujer entró nuevamente a la comisaría y realizó una nueva denuncia donde manifestaba la presencia del automóvil estacionado allí. La declaración fue tomada y firmada por el oficial Sergio Machado.
Corrupción
Sebastián Rodríguez nunca se presentó ante la Policía, pero fue detenido el martes pasado acusado de haber participado en dos rapiñas perpetradas a una panadería y a una estación de servicio. Tanto el joven, como su familia, aseguran que no es culpable de estos delitos, y que todo se trata de una «cama» realizada por el dinero que nunca se les pagó, la que estaba preparada para hacerlo caer tarde o temprano.
Si bien reconocen que el joven no anda por «buen camino», aseguran que esta vez no tiene nada que ver, que es inocente y por eso según su testimonio se presentaron en LA REPUBLICA «para que se sepa lo corrupto que son los policías que trabajan en las Seccionales Nº15 y Nº13, ambas pertenecientes al Distrito Central».
La Justicia competente será quien tenga la última palabra. *
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