Cinco horas de terror a bordo de un bus en Rio

Rehén y secuestrador muertos en Brasil

El asaltante fue baleado por la Policía cuando al final de las cinco horas que sobrevinieron a un frustrado asalto, dejaba el ómnibus y llevaba como escudo, bajo amenaza de su arma, a la joven Jaísa Goncalves. Un policía se abalanzó por la espalda del bandido, que se dio vuelta, y recibió varios balazos de los uniformados.

La rehén, en tanto, murió poco después en el hospital al que fuera trasladada, como consecuencia de tres balazos en el pecho que, hasta el momento, no fue establecido si provinieron del asaltante o de la propia Policía. Durante el secuestro, el bandido parecía nervioso y andaba de un lado al otro del ómnibus llevando a una joven estudiante que había inmovilizado pasándole un brazo al cuello o conduciéndola por los cabellos.

La joven resultó ser Luana Guimaraes, estudiante de periodismo de la Pontificia Universidad Católica (PUC) de Rio de Janeiro, cuya sede está próxima del Jardín Botánico y a la cual se dirigía cuando comenzó el calvario. Algunos de los rehenes fueron liberados por el secuestrador, quien quedó en compañía de seis mujeres.

De a ratos, el maleante enviaba mensajes agresivos en los que anunciaba que daba un plazo antes de ejecutar a los rehenes y que estaba poseído por el demonio. «Esto no es un filme, esto es real, y si es necesario arranco la cabeza de esta menina», alertó refiriéndose a la estudiante de periodismo. También le hizo escribir un mensaje, con rouge, en uno de los vidrios del ómnibus: «él nos va a matar; nos va a arrancar la cabeza. Tiene un pacto con el diablo».

Después se sentó al volante del ómnibus (siempre llevando consigo a Luana) aparentemente para huir, pero la Policía colocó una camioneta adelante del vehículo. El asaltante llegó a disparar tres tiros –uno de los cuales perforó el vidrio delantero del ómnibus– y los otros al piso del ómnibus, para amedrentar a los pasajeros.

Pese a que las primeras presunciones hablaban de dos asaltantes, la Policía comprobó que el agresor actuó solo, aunque persisten sospechas de que uno de los rehenes liberados era, en realidad, su cómplice.

El caso, que mantuvo tensa a la población de Rio de Janeiro durante cinco horas, ocurrió en una avenida frente al Jardín Botánico. El presidente Fernando Henrique Cardoso lamentó, en un breve mensaje por cadena de radio y televisión, la tragedia ocurrida y criticó la lenta acción de la Policía. Pero el gobernador de Rio de Janeiro, Anthony Garotinho, defendió la actuación de la Policía. (ANSA)

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje