Crece el consumo de crack, cocaína, ácido GHB, heroína y éxtasis
En su informe anual con datos referentes a 2003, la JIFE organismo encargado de aplicar los tratados de Naciones Unidas relativos a las drogas señala en su apartado sobre América Latina que el consumo se ha incrementado tanto en América del Sur como en América Central, México y la zona del Caribe.
«De acuerdo con autoridades nacionales competentes en América del Sur, el abuso de drogas continúa aumentando en la región. Aunque el cannabis es la droga consumida con más frecuencia en América del Sur, el abuso de cocaína y crack es un problema en la mayoría de los países de la región», indica el informe.
En cuanto a América Central y el Caribe, si bien casi todos los gobiernos han adoptado planes nacionales de control de drogas ilícitas, «se detectan esporádicamente en la región nuevas drogas y métodos de abuso, tales como GHB (ácido hidroxibutírico), heroína y MDMA (éxtasis)».
Por el lado de México, encuestas nacionales «señalan que aumentó el abuso de cocaína y crack (aunque menos que durante los 90), en particular entre los jóvenes, y que la cocaína y el crack son cada vez más usados como drogas de iniciación». También se incrementó el abuso de heroína, debido a «una mayor disponibilidad, precios más bajos y niveles de pureza más elevados». La JIFE destaca que la amenaza de la droga ha llevado a muchos gobiernos de América del Sur a dedicar una cada vez mayor proporción de sus limitados recursos a reducir la oferta de drogas ilícitas, incluyendo la erradicación de cultivos ilegales, la prohibición del tráfico de drogas y la introducción de medidas contra el lavado de dinero.
Pese a ello se han presentado episodios de violencia vinculados a los estupefacientes en varios países de la región.
«En Brasil, los narcotraficantes han desafiado a las autoridades locales en algunas ciudades y desbarataron temporalmente la paz pública.
En Colombia, el término «narcoterrorismo» es cada vez más utilizado en referencia a las actividades violentas de grupos armados que protegen o participan de la producción y el tráfico de drogas ilícitas. En Perú, insurgentes protegen cultivos ilícitos de arbustos de coca, y aumentan los combates abiertos entre fuerzas de policía y narcotraficantes».
El informe de la JIFE hace un llamado de atención sobre la «debilidad general» en América del Sur con respecto al control de la distribución interna de fármacos, la cual puede contribuir a su desvío de los canales lícitos: «Existe sobre todo la necesidad de hacer cumplir las regulaciones sobre la prescripción de fármacos controlados y de mantener detalles de la entrega, distribución y venta».
Además del consumo interno, «el corredor de América Central, México y el Caribe continúa siendo una ruta de tránsito para el contrabando de cocaína y heroína de Colombia a México hacia América del Norte».
Los últimos indicadores de abuso de cocaína y heroína en Estados Unidos el mayor mercado de estupefacientes del mundo y hacia donde va gran parte de la producción latinoamericana no muestran una tendencia determinada, según la JIFE.
«Las cifras de admisión a los centros de tratamiento en Estados Unidos indican que ha habido una caída en la demanda de cocaína en al menos algunas áreas del país.
Aunque parece haber un declive en el abuso de drogas entre los adolescentes, al menos con respecto a ciertas drogas, las investigaciones han mostrado que el abuso de cocaína y crack ha permanecido más o menos al mismo nivel». *
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