Hubo rumores, luego desmentidos, que involucraron al hijo de un ex presidente
El múltiple accidente acaecido el domingo por la mañana conmocionó a la opinión pública no sólo por lo espectacular del mismo, ya que hubo cuatro automóviles involucrados en el hecho, sino también por las trágicas consecuencias que dejaron una persona muerta y tres gravemente heridas.
Horas después de la fatal colisión y cuando los escasos informativos radiales y noticieros televisivos dominicales adelantaban las primeras y crudas imágenes del suceso, comenzó a gestarse una serie de rumores, al principio inconsistentes, pero que luego con el transcurso de las horas fueron abundando en detalles, y no solamente eso, sino que el radio geográfico de su expansión alcanzó dimensiones casi incontrolables.A la redacción de LA REPUBLICA llegaron personas que aseguraban haber sido testigos del hecho y que daban fe al citado rumor, mientras que los teléfonos atronaban con constantes llamadas desde distintos puntos de la ciudad y del país, consultando o aseverando sobre dicha especie.
«El hijo de Lacalle»
El rumor en sí involucraba como protagonista principal del lamentable accidente, es decir al joven que conducía la camioneta 4X4 que generó la tremenda colisión, a quien sería un hijo del ex presidente de la República, doctor Luis Alberto Lacalle.
Y fundamentaban tales dichos en el hecho de haber visto decían al líder del Herrerismo por allí en esos momentos, e incluso aseveraban que había visitado la Seccional 5ª para lograr solucionar las cosas y quitarle responsabilidad a su hijo.
Lo increíble del caso es que la referida especie tuvo su epicentro original en la posible presencia circunstancial del doctor Lacalle en la zona, donde se encuentra además la sede de una de las corrientes del Herrerismo a la que normalmente el ex presidente suele acudir.
Los hechos posteriores, la detención del joven conductor del rodado, su identificación y procesamiento, así como la certificación de que los títulos de propiedad del vehículo estaban a su nombre, terminaron por derrumbar el rumor que ya estaba en boca de miles de uruguayos.
Incluso cuando se supo lo de la identificación, se dijo que en todo caso se trataría del vehículo que pertenecería al hijo del líder nacionalista y que habría sido prestado a quien lo conducía. También esta especie fue desmentida.
La industria del rumor, que es una usina generadora de datos y especies impresionante, se puso otra vez en funcionamiento, pero los hechos demostraron que se trataba finalmente nada más que de eso: un rumor, sin fundamento alguno. *
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