Me golpearon, insultaron y amenazaron

Vecina de la Cruz de Carrasco denuncia excesos en procedimiento policial

El lamentable episodio comenzó a gestarse alrededor de las seis de la mañana del pasado viernes 13, en momentos en que sobre Montevideo se descargaba una fuerte tempestad de lluvia y viento. Una partida policial de la seccional 11ª se hizo presente en una vivienda de la zona de unidades habitacionales del Plan «Aquiles Lanza», irrumpiendo en ella en busca de dos supuestos malvivientes a los que identificaban como «Tito» y «Chirola», ambos desconocidos para la familia allí residente, todos ellos trabajadores sin antecedentes ni cuentas pendientes de ningún tipo con la Justicia.

«La Policía nos está tirando todo…»

La señora de la casa llamó por teléfono a su hermana, Noemí Loreley Santos Ramon que vive a pocos metros de allí y cuando llegó ésta al lugar los agentes policiales habían irrumpido en la vivienda, estaban revolviendo todo dentro de ella y habían sacado afuera a varios de los niños y mayores, dejándolos allí bajo el temporal y la lluvia.

«Venite porque la Policía nos está tirando todo, me dijo mi hermana por teléfono y entonces yo le dije que esperara, que ya salía para allí» nos dijo Noemí Santos en el comienzo de su historia.

«Llegué y había un policía de esos de la fuerza de choque y me dijo que no podía pasar, pero como le dije que allí vivía mi madre me lo permitió», dijo, y siguió contando: «Todo comenzó cuando le pedí al que supuestamente era un Subcomisario, que quería ver la orden de allanamiento y entonces él me dijo ¿así que quiere ver la orden ? ¿qué orden?, y repitió ¿qué orden quiere usted? y entonces me calzó de las manos, me dio vuelta, me bajó por la escalera y me tiró sobre la camioneta Nissan dándome un fuerte golpe en la cara de mano abierta y yo caí con el cuerpo desplomado en el asiento largo de la Nissan y allí me puso las esposas».

«Ahogáte o morite…»

«Cuando terminaron con el supuesto allanamiento -continúa diciéndonos la señora Noemí Santos- yo estaba tirada en la camioneta y llegó un policía joven que estaba allí y se me sube arriba de las piernas y dice, ‘ay, qué cómodo que estoy acá’, justo arriba de mis piernas que estaban por el suelo de la camioneta, a todo esto viene el supuesto subcomisario y le dice al otro, ‘yo también me voy para allá atrás que estoy más cómodo’ y ahí donde estaba yo, arriba mío apoyó los pies y mi cuerpo quedó tendido y el se cargó sobre mi, y la parte de mi frente iba dando en el suelo de la camioneta»

«Yo soy asmática de nacimiento, y le dije por favor señor que me estoy ahogando y el subcomisario me dijo ‘ahogate o morite así no vas a conventillar más, tenés que callarte porque vos como toda tu familia, son todos unos sucios y unos piches’, mientras me decía que lo mirara bien, y yo le dije, sí señor como no».

Una familia humilde

Noemí Loreley Santos tiene 41 años, nos cuenta que trabaja como empleada doméstica. Es de una familia muy humilde e incluso aprendió a leer y escribir en cursos para adultos. Su esposo es albañil, desocupado como miles en la industria de la construcción y para sobrevivir ella trabaja como empleada doméstica, al igual que su hermana. Con su marido tienen allí mismo en el modesto barrio un pequeño almacén. Jura que ninguno de ellos tuvo problemas con la Policía, que son trabajadores y que viven en una zona roja, pero fueron de los que llegaron allí hace casi veinte años cuando esas viviendas se estrenaron gracias al plan social de quien fuera intendente, y que lleva su nombre Aquiles Lanza. Nos dice que ese tipo de atropellos son comunes en la zona.

«Poco después llegamos a la comisaria, la seccional 11ª, -continúa contándonos la señora Santos- no sin que antes durante el viaje me amenazaran con llevarse a mi marido, con darnos vuelta todo, yo que sé… me bajaron descalza pues mis chinelas quedaron adentro de la camioneta y enseguida me metieron en un calabozo esposada, así como estaba, no sé si es calabozo, porque era una piecita chica donde había un pozo con excrementos con un olor horrible y tenía una ventanita chiquitita arriba, había un charco de orín. A todo esto uno de los policías agarró mis chinelas de cuero y dijo señor aquí están las chinelas de la sucia, y después dijo, no de la señora, y el subcomisario le dijo tirálas para acá, y me tiró una y al rato tomó la segunda chinela y la rompió así con fuerza en las manos y me dijo aquí va la otra señora cuando pueda cómprese otras» » Yo en todo momento los traté de señor, porque a mí me criaron pobre, honesta y respetuosa. Cuando me dijeron que me sacara las cosas, anillos, caravanas, etc, uno de los agentes me iba a dar un poco de jabón porque yo hace muchos años que tengo puesta la alianza y no me sale y el supuesto subcomisario dijo que no, que no me dieran nada, que si no me salía me la cortaba con dedo y todo. Luego le pedí para hacer una llamada, porque tenía a mi hija de doce años encerrada en casa durmiendo y yo tenía las llaves y le dije que creía que tenía derecho a una llamada y él me contestó que yo no tenía ningún derecho y agregó, aquí no estamos en los Estados Unidos».

A media mañana a su pedido e insistencia fue llevada al Hospital Pasteur a la emergencia y al llegar el agente dijo que estaba con algunos moretones porque se había golpeado sola contra la camioneta.

Ella lo desmintió y atestiguó ante el doctor tratante. Luego la retornaron a la seccional, le sacaron las esposas y la llevaron a la misma pieza.

«En eso  dijo  entró el subcomisario y me dio un fuertísimo golpe creo que con los nudillos en el costado, que hasta ahora me duele incluso en todo el brazo y debajo del seno, mientras me decía: No mires sucia. Posteriormente se fue, y rato después me devolvieron las cosas y me soltaron».

La señora Noemí Santos efectuó la denuncia correspondiente en la División 1ª de la Dirección de Seguridad y en el Ministerio del Interior. Fue reconocida por médico forense y mañana iniciará una demanda judicial por malos tratos y violencia policial. *

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