Intentó matar a una amiga prostituta regalándole alfajores envenenados
En las últimas horas, la Dirección de Investigaciones cerró el caso de las dos trabajadoras sexuales intoxicadas que estuvieron al borde de la muerte como lo informara oportunamente LA REPUBLICA en exclusiva , tras ingerir «alfajores» que contenían un poderoso veneno «fosforado». Durante varios días fueron asistidas en terapia intensiva, internadas en Minas y en el Hospital Pasteur de Montevideo, hasta que pudieron hablar y aportar a la Policía de Lavalleja datos que fueron clave para aclarar el, hasta hace unas horas, «misterioso y confuso» episodio.
Estaban «prácticamente» muertas
De acuerdo a lo que pudo saber LA REPUBLICA, más algunos detalles proporcionados a los medios por el comisario José Enrique Colmán, la profunda investigación culminó con el procesamiento con prisión de FCMC (41), oriundo de la ciudad de Florida. Esta fue la persona que inoculó el veneno en los alfajores para matar a su compañera sentimental, una trabajadora sexual de los prostíbulos de nuestra ciudad.
En la jornada del pasado domingo 25 de enero la zona se conmocionó. Dos prostitutas de 38 y 40 años respectivamente fueron transportadas desde uno de los varios prostíbulos existentes en la zona e ingresadas en «gravísimo» estado al Hospital Vidal y Fuentes. Una de ellas debió ser posteriormente derivada en forma «urgente» al Hospital Pasteur de Montevideo.
Tal como lo informó oportunamente LA REPUBLICA, el hecho ameritó de inmediato el inicio de una «profunda» investigación policial, para esclarecer las causas de la intoxicación diagnosticada a las mujeres.
Así, efectivos de Policía Técnica se encargaron de «recoger» los alimentos hallados «en el recinto en el que fueron encontradas las mujeres» para su análisis.
«Las sacaron prácticamente muertas de la habitación, se extrajo de este espacio todo lo que podía ser de utilidad para la investigación, ya que no se sabía en presencia de qué tipo de hecho se estaba», señaló una fuente.
Los análisis de laboratorio efectuados a las muestras revelaron el pasado lunes que uno de los alimentos que habían ingerido las mujeres contenía un veneno fosforado. «Es uno de los más potentes que existe en el mercado, habían sido envenenadas y todavía no habíamos podido hablar con ellas, no sabíamos qué había sucedido», relató.
Por un lado, se manejaba un posible intento de «autoeliminación» que algunos antecedentes apuntalaban; por otro «un intento de asesinato» por parte de una tercera persona.
Amores que «casi» matan
Pero el caso tuvo un vuelco fundamental cuando las trabajadoras sexuales recobraron el conocimiento y lograron hablar sobre todo lo que habían hecho aquel domingo negro. «Logramos interrogarlas y como resultado del proceso de investigación se empieza a sospechar de una persona oriunda de Florida, que tenía cierta convivencia estable los fines de semana no todos con la dueña de la habitación», relató el jefe de Investigaciones.
El hombre, identificado como FCMC (41), es divorciado y si bien «poseía» antecedentes penales por abigeato, éstos eran de hacía muchos años. El propio jefe de Investigaciones y personal de la Policía Técnica se habrían trasladaron hasta la vecina capital departamental, intentando ubicar al sospechoso y allanar su vivienda en procura de venenos.
«Había utilizado un veneno para matar zorros, pero el hombre ‘se perdió’ durante un par de días y se irradió el pedido de su captura a todo el país. Pero cometió un error: hace una llamada que no debe, captamos de dónde provenía y llamamos a la comisaría de ese lugar, que finalmente lo apresó», señaló el jerarca.
Finalmente, FCMC es trasladado a Minas y luego de un interrogatorio que se habría extendido durante varias horas, sobre el amanecer del pasado miércoles, el floridense confesó que había «envenado» los alimentos.
Quedaba una tercera porción
La confesión habría permitido establecer el móvil: quería eliminar a su compañera, con la que mantenía una relación desde hacía un año y medio, por el rumbo que había tomado el vínculo afectivo. Al parecer la trabajadora sexual lo «presionaba por dinero y lo insultaba en forma soez delante de terceros». Estas actitudes motivaron al hombre a envenenar los alfajores.
«El pasado domingo 25 de enero compró comestibles y determinados alimentos que llevó de obsequio, luego se va para Florida. Una vez que se fue, la mujer es acompañada por una amiga, otra meretriz. Estaban jugando a las cartas cuando comenzaron a ingerir el alimento, tras lo cual caen como fulminadas», recordó la fuente.
FCMC habría confesado que no pensó que la amiga de su compañera fuera a ingerir el alimento adquirido. «Con el peligro que significaba que había quedado una tercera porción de ese alimento, que pudo ser consumido por niños o una tercera persona», dijo.
El caso se cerró con el procesamiento con prisión del hombre por «dos delitos de homicidio en grado de tentativa en régimen de reiteración real, uno de ellos a título de dolo eventual».
«Quedó claramente establecido que FCMC era plenamente consciente de lo que hacía y que el resultado excedió su intención: él quería matar a una persona y en realidad casi mata a dos», aseguró el comisario Colmán.
El «vaso de leche» salvador
De acuerdo a lo señalado a LA REPUBLICA, la premura con la que actuaron los médicos fue un factor «fundamental» para que las envenenadas sobrevivieran. «El veneno que ingirieron es tan poderoso que basta un mordisco para caer fulminado» y en este caso poco faltó para llegar a este extremo. Una de las mujeres, concretamente a la que estaba dirigido el alimento envenenado, habría alcanzado a tomar un poco de leche al sentir el malestar. Esto la hizo vomitar y que en consecuencia la intoxicación fuera menor. La otra mujer no tuvo esa suerte y «seguramente padecerá secuelas», entre ellas problemas visuales, lesiones cerebrales y pérdida del cabello. Se trata de la mujer que estuvo internada en Montevideo. Una vez recuperadas, las víctimas manifestaron a la Policía que al consumir los alfajores envenenados, los encontraron «amargos y arenosos». Pero no alcanzaron a consumirlos totalmente, antes cayeron inconscientes. Un caso verdaderamente de «película», finalizó expresando la fuente. *
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