La verdad de la milanesa

Las tres vecinas salieron ese día dispuestas a «hacerse una extrita» y estuvieron discutiendo lo que harían para llevarse algún pesito para aliviar el presupuesto. Luego de mucho pensarlo y al mejor estilo de Pepita la Pistolera (pero sin pistola) decidieron hacerse de un cuchillo y tratar de asaltar una pollería, ya que aparentemente hacerlo es algo fácil porque casi siempre hay una empleada sola detrás del mostrador. Una de ellas trajo una cuchilla tramontina que encontró en la cocina, la escondió en un bolso y salieron entonces las traes rumbo a su objetivo.

La pollería ubicada en el barrio Palermo, allí en Gonzalo Ramírez esquina Emilio Frugoni, fue la elegida. Cuando llegaron no había ningún cliente en el lugar. Solamente estaba la empleada, Entonces, una de ellas tomó coraje y sacó la tramontina de entre sus ropas y mostrándosela le exigió la inmediata entrega de todo el dinero que tuviese en la caja. Las otras dos vigilaban hacia el exterior por si había » moros en la costa».

Pero estaba visto que la suerte no estaba con el trío de vecinas. En la caja de la pollería no había un solo peso. Absolutamente nada. Resignadas, decidieron marcharse del lugar y mientras guardaban la cuchilla sin estrenar en la bolsa, una de ellas dijo con un tono de voz imperativo a la asustada encargada del lugar: ‘entonces, envolvenos tres milanesas’. Y se fueron, sin plata, con una milanesa de pollo para cada una mientras la empleada daba cuenta a la Comisaría 5ta. ,del Distrito Sur que inició las actuaciones respectivas tratando de identificarlas. *

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